BUENOS AIRES.- El Gobierno advirtió ayer a los dirigentes de la CGT que “pueden hacer paros, piquetes” u otras medidas pero el cambio no tiene “vuelta atrás”, lo que generó la réplica del gastronómico Luis Barrionuevo, quien consideró que las autoridades no tienen “noción del peligro” que “se está viendo en la calle” donde “hay problemas serios”.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, pidió a los jefes de la CGT “honestidad intelectual”, hablar con la “verdad” y “no tirar cifras al voleo”, en momentos en que la cúpula sindical analiza la fecha de una huelga nacional contra la Casa Rosada. “Nos pueden hacer paros, nos pueden hacer piquetes, nos pueden hacer distintas cosas pero en la decisión del cambio, que nació del corazón de los argentinos, no hay vuelta atrás”, advirtió el funcionario.

Peña destacó: “nosotros vamos para adelante, tratando de mejorar con el diálogo, tratando de escuchar y priorizando la solución de los problemas, entendiendo sin ingenuidad que hay muchos actores de poder que están cuidando sus privilegios”.

Tras la masiva protesta motorizada por el triunvirato de la CGT, que terminó en disturbios atribuidos a sectores kirchneristas, Peña pidió hoy a la dirigencia sindical “honestidad intelectual y valentía para seguir con el diálogo”. “Tenemos que discutir sobre la verdad, no podemos tirar cifras al voleo porque, si no, son consignas políticas”, expresó y resaltó que “cuando dicen que se pierden puestos de trabajo no dicen toda la verdad porque hace seis meses estamos creciendo”.

Añadió que cuando “se habla de la inflación, se sabe que está cayendo y eso de que están aumentando las importaciones es falso”. Y sostuvo que desde que asumió, el Ejecutivo estuvo “ordenando una economía devastada” y puntualizó que “todos apostamos a que el diálogo sea el camino para ir resolviendo los problemas”.

Al insistir en cuestionar los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, Peña sostuvo que “el kirchnerismo planteó una visión de sociedad que habla de una cultura del poder, del clientelismo, de una visión autoritaria, de un pensamiento único que nosotros no compartimos”.

“Acá no es un palo en la rueda táctico (desde la oposición) para ver cómo saco un poquito más de poder; acá hay una discusión de en qué sociedad queremos vivir y nosotros queremos vivir en una sociedad democrática, con instituciones, con una economía que genere trabajo, integrada al mundo, que viva en el tiempo que vivimos, que no piense en una nostalgia imposible de hace 30 años de querer volver para atrás”, concluyó.

Diferencias

En tanto, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, consideró que si bien “pueden tomarse como genuinos” algunos reclamos sindicales de los últimos días, otros se relacionan con el “año electoral” y por ello, opinó que existe “una Argentina que quiere trabajar en el diálogo, en los acuerdos, y otra que se quiere atar a los intereses del pasado”.

El funcionario destacó las “soluciones a muchos temas que estaban pendientes de muchos años” que fueron alcanzadas por el gobierno nacional durante su primer año de gestión a través del “diálogo” y criticó la “intransigencia” de algunos sectores sindicales. “Nos proponemos decir la verdad, y María Eugenia Vidal es ejemplo de eso y da cuenta de la emergencia financiera, fiscal que tiene Buenos Aires, y en base a eso, hace la mejor oferta posible”. “Vemos que hay una gran intransigencia: ayer se anunció el paro antes de sentarse a negociar. Esas son muestras de una Argentina que quiere trabajar en el diálogo, en los acuerdos; y otra que se quiere atar a los intereses del pasado”, estimó.

Insistió en diagnosticar una incipiente “recuperación” económica, y pidió compromiso de todos para “cuidarla”, ya que “haciendo lo mismo que se hacía, no se va a salir”. (DyN-Télam)