Parecía un caso complicado. El encargado de una escuela de Pozo del Alto había encontrado un auto calcinado poco antes de la tormenta del jueves a la tarde y los peritos tuvieron que trabajar allí durante el peor momento del aguacero. Al revisarlo, hallaron un cuerpo carbonizado adentro y en base al testimonio de sus allegados, creen que podría haberse suicidado.

Los forenses confirmaron con el correr de las horas establecieron que se trataba de un hombre y los peritos lograron conocer la patente del auto, un Citröen C3. Desde las dependencias cercanas, por su parte, confirmaron que no habían recibido ninguna denuncia de robo de ese modelo.

El paso lógico, entonces, fue rastrear el dominio. Pronto supieron que el propietario del C3 es José Arnaldo Amado. Ahora, los investigadores sospechan que el cuerpo encontrado corresponde a él. Los investigadores aún esperan los datos de algunas pericias para confirmar que se trata del agricultor domiciliado en la barrio Santo Cristo, de Banda del Río Salí.

Los familiares también creen que se trata de él, puesto que lo vieron por última vez antes de que encontraran su cuerpo. “Me voy, te dejo la llave del departamente y cuidá a mis hijos”, le dijo el hombre a uno de sus empleados que fue el último que lo vió.

Personal de la División Homicidios, al mando de los comisarios Hugo Cabezas, Sergio Juárez y Daniel Cuellar, fueron designados por el fiscal Arnoldo Suasnábar para que se hiciera cargo del caso. Según trascendió, los pesquisas por el momento no encontraron ningún signo de que haya sido atacado por otra persona.

Además, los familiares coincidieron en señalar que no estaba pasando por un buen momento económico y que estaría sufriendo un cuadro depresivo por cuestiones sentimentales.