Cuando llegaron a la vivienda del barrio Antena, a los policías no les sorprendió encontrar la droga que habían ido a buscar. Sí les llamó la atención que una habitación de la casa se había montado un altar para adorar a San la Muerte, entidad religiosa que es adorada por aquellos que buscan protección. Pero a la “Gorda Naty” no le dio resultados, ya que al igual que otros dos hombres, fue detenida por comercialización de estupefacientes.

Los vecinos del humilde barrio ubicado en Banda del Río Salí, denunciaron en la Dirección de Drogas Peligrosas Este que la mujer tenía un quiosco donde vendía drogas. Los oficiales Domingo Núñez y Oscar Juárez, bajo las órdenes de los comisarios Armando Espeche y Jorge Nacusse, confirmaron la versión.

Con una orden de allanamiento firmada por el juez federal Fernando Poviña, y con el apoyo de la Patrulla Motorizada Este, secuestraron de ese domicilio, 50 gramos de marihuana, 25 ravioles de cocaína, casi $ 11.000 en efectivo y varios elementos que habrían sido utilizados para el fraccionamiento de la droga que comercializaban. En el operativo también fue detenido el novio de la mujer, identificado como “El Mocho Ze Roberto” y un amigo de la pareja, conocido como “Kangoo”.

“Era hora que esta mujer fuera detenida. Hizo fortunas vendiendo drogas. Mientras los chicos adictos se morían por su culpa, ella usaba el dinero para comprarse autos de alta gama”, dijo Juana, una vecina que habló con LA GACETA.

Los habitantes de la cuadra sabían que la mujer era devota a San la Muerte, pero jamás se imaginaron que en el interior del domicilio existía una imagen de más de un metro de altura. Entre los múltiples poderes que se le atribuyen al santo se destaca el de hacer a sus devotos invulnerables al daño, además de inclinar a su favor la suerte en la fortuna y el amor. Pero en esta oportunidad no estuvo del lado de la “Gorda Naty”.