Las clases comenzarán el miércoles, al menos en las escuelas públicas de Tucumán, y con ello se acelerará, inevitablemente, el ritmo de vida de la mayoría trabajadores con hijos. La necesidad de cumplir con las obligaciones laborales es una situación estresante para muchos asalariados, en un contexto de incertidumbre que atraviesa el mercado de trabajo. En este marco, los jefes de familia deben articular sus deberes laborales, con las actividades cotidianas del hogar, como llevar los chicos a clases o ayudarlos con las tareas, entre otras actividades. Todo esto exigirá a los trabajadores una planificación de tareas que apunte a optimizar el uso de uno de los recursos más valiosos: el tiempo.

“La planificación es clave porque, de lo contrario, en un mediano plazo, los padres terminan apagando incendios y postergan las situaciones que hacen la diferencia en la calidad de vida, como el tiempo para compartir con sus hijos. La idea de trabajo y familia es una falsa dicotomía. Muchas personas que perdieron su empleo, tristemente vieron cómo después de eso su propia familia se desarmaba. Por ello, es importante hacer una planificación estratégica en las familias, antes del inicio del año escolar, que comparta las prioridades de ambos contextos”, analiza Graciela Chamut, psicóloga especializada en Dirección de Empresas.

En la planificación previa al inicio del año escolar, es clave complementar las dos áreas: el trabajo y la familia. A su vez, en cada una de las esferas, es necesario determinar las actividades que son prioritarias, ya sea para cumplir con las obligaciones laborales -como el horario de entrada y los objetivos de la empresa- como para concretar las metas familiares, principalmente atender la crianza de los hijos. “Para organizar el tiempo, es fundamental que los trabajadores se enfoquen en los objetivos previstos en la planificación. En estos tiempos, los asalariados tienden a estar dispersos y esto provoca que las tareas laborales demanden más tiempo del que debieran”, observa Chamut.

Organizar el año

Toda planificación debe tener tres aspectos: organización, actuación o ejecución, y evaluación. Chamut sostiene que, probablemente, un trabajador considere que es importante llevar a sus hijos al colegio. “Pero si planifica, con el objetivo de optimizar el tiempo, tal vez los pueda llevar la abuela o una tía. E incluso, si están en edad de hacerlo, tal vez puedan ir solos en colectivo. Al margen de esto, para cumplir con los objetivos de la planificación, es necesario que los padres separen tiempo de calidad para compartir con sus hijos”, remarca la experta.

A continuación, Chamut enumera algunas claves para lograr una planificación exitosa:

• Establecer tiempos y horarios específicos para cada una de las tareas que el jefe de familia debe cumplir durante el día y, en lo posible, respetar al máximo esas premisas.

• Determinar las prioridades, tanto del área laboral como de la esfera personal.

• Intentar relacionar entre sí las tareas diarias previstas para ganar dinamismo.

• Otorgarle mayor tiempo a aquellas actividades que sean prioritarias.

• Procurar que las tareas terminen antes del horario o de la fecha establecida en la planificación.

• Avanzar con las tareas más importantes al comienzo del día.

• No utilizar todo el tiempo en la planificación. Hay que dejar espacio libre para la flexibilidad.

• Mantener siempre una visión positiva respecto de los objetivos de la vida.

• Aprender a disfrutar lo bueno de cada situación y a enfocarse en hacer, de cada instante, un momento especial. “La etapa de planificación, es el momento de pensar en lo que queremos y en lo que no queremos hacer. Lo que nos gusta y lo que no nos gusta. De reflexionar sobre nuestra vida, y si lo que hacemos nos sirve para estar bien. Si el trabajo tiene que ver con nuestras capacidades y con nuestras aspiraciones”, reflexiona la psicóloga. “Es tiempo de planear la vida. Entre otras razones, porque si nosotros no tenemos un plan, alguien lo tendrá por nosotros. Y esto no es una buena idea, no nos conviene en absoluto”, advierte Chamut.

Suele ocurrir que, a muchas personas les cuesta planificar las actividades porque sienten que pierden libertad. Creen que planear es propia de alguien obsesivo. Por esto, según afirma Chamut, les cuesta ajustarse una plan. “Muchas veces nos resistimos y pensamos que la planificación no tiene sentido, que es una pérdida de tiempo y que más vale guiarnos por la intuición. Pero lo cierto es que todos planificamos, en todo momento, en cualquier nivel. Por ejemplo, el recorrido hacia el trabajo, el medio de movilidad que usaremos, la ropa que nos pondremos, la comida del mediodía, la compra del supermercado, a quiénes invitamos a casa, o al cine, lo que haremos por la tarde y la utilización del sueldo”, subraya.

“Planear es una motivación y hace más cercanos y posibles los objetivos y los sueños. Si un trabajador se mantiene concentrado en las metas concretas, tanto laborales como personales, tal vez se sorprenda cuando comience a vivir la vida que deseaba y aún en mejores condiciones de lo que pudo imaginar”, concluye Chamut.


repartir la carga
fátima sabe que sus horarios cambiarán cuando su hija empieza la escuela
Trabaja como empleada administrativa y tiene 36 años; Fátima Aguilar es, además, madre de Anabella, de 6 años, quien esta semana comenzará las clases en el primer grado. “¡Cuando arranque, empezaremos a correr!”, se ríe la mujer, al proyectar lo que le espera cuando tenga que acomodar horarios para llegar a tiempo a su trabajo y para llevar a su hija a la escuela. “Con mi marido vamos a alternar para que el esfuerzo de llevarla y de buscarla no nos agote tanto. Tendremos que organizarnos, porque a parte de las clases, Anabella, hace danzas”, comentó la madre de la pequeña.
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el valor de programar
Luciana aprendió a planificar para cumplir horarios laborales y objetivos personales
Tiene dos hijos en la secundaria y está acostumbrada a organizar las actividades para que el tiempo rinda mejor. Luciana Sosa, de 47 años, trabaja en el comercio y es madre de Lautaro, de 14, y de Jessica, de 17. “Con el tiempo, aprendimos a planificar horarios y actividades, porque sino hacíamos las cosas a medias. Muchas veces salíamos tarde de la casa, llegábamos tarde al colegio y mi marido y yo también llegábamos fuera de horario a nuestros trabajos”, recuerda Luciana. “Desde hace unos años, tratamos de programar todo para tener tiempo de compartir en familia”, afirma.
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el tiempo no es lo único
Alfredo se encarga de ordenar las finanzas familiares antes del inicio de clases
Los tres hijos de Alfredo Visconti, dos de ellos en la primaria y uno en la secundaria, viajan a la escuela en colectivo. Él, que trabaja como contador, y su esposa utilizan el auto para ir a sus trabajos. Por lo tanto, la logística familiar exige de una planificación previa, no sólo de horarios y de actividades, sino también de las finanzas familiares. “Con la inflación que tenemos se hace difícil armar un presupuesto semanal o mensual para los gastos de los chicos, y para la nafta del auto. Pero es algo que, con los años, fuimos ejercitando. Es la mejor manera de que los ingresos alcancen”, analiza Alfredo.


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