Aunque no seamos conscientes de ello, el látex de caucho natural (LCN) forma parte de nuestra vida cotidiana, y de una enorme cantidad de insumos médicos, pero según un informe de la Sociedad Argentina de Alergia e Inmunopatología, no es inocuo: más del 6 % de la población le tiene alergia.
Para combatirla, investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) han desarrollado un material alternativo, para lo cual combinaron arcilla sódica, proveniente de la provincia de La Pampa, y látex de caucho sintético. “Como resultado obtuvimos un nuevo material con un excelente rendimiento mecánico y libre de las estructuras proteicas causantes de reacciones alérgicas”, explicó en el sitio web del INTI la ingeniera en Materiales María José Cova, del Laboratorio de Nanocompuestos Avanzados del instituto.
Cuando las personas alérgicas entran en contacto con el látex, la reacción es casi inmediata, y los síntomas pueden ir desde enrojecimientos, picor e hinchazón hasta edema conjuntival, rinitis, asma y urticaria generalizada.
Cada día entre nosotros
El sitio informa también que más de 40.000 elementos de uso frecuente tienen suficiente cantidad de látex como para producir alergia: desde los chupetes y las tetinas de las mamaderas hasta los preservativos y los elásticos de la ropa interior, pasando por objetos tan disímiles como globos y bombuchas, manillares de bici, biromes, cortinas de baño, muñecos, botas para lluvia, pegamento de sobres, goma de borrar o guantes.
Su uso se ha ido extendiendo desde que en 1736 el botánico francés Charles Marie de La Condamine (1701-1775) conoció en la Amazonia el látex producido por el árbol del caucho que usaban los pueblos del lugar y lo usó para revestir su equipaje, luego de quedar asombrado por sus propiedades elásticas e impermeables.
Personal de la Salud
Aunque todos estamos expuestos, la población de mayor riesgo está formada por el personal sanitario (la incidencia llega a aumentar al 25%) y sus pacientes, especialmente los quirúrgicos.
Precisamente, el objetivo inicial del proyecto -informaron miembros del equipo del INTI- fue desarrollar guantes, cuyo uso ha crecido inmensamente desde la década de 1980, con la aparición del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Pero los excelentes resultados permiten pensar en la producción de una amplia variedad de productos antialérgicos.
“En este momento, los resultados se encuentran a disposición, para su transferencia, de todos los productores nacionales que deseen incursionar en el desarrollo de este tipo de productos, de sumo impacto para la salud pública”, anticipa el doctor Mariano Escobar, del INTI.
Entre los insumos médicos que pueden contener látex y son de uso cotidiano en hospitales y laboratorios se destacan jeringas, guías de suero, máscaras de oxígeno, tubos endotraqueales, sondas, apósitos para curaciones, lazos para colocación de vías o para extracciones de sangre.