Los hay en todos los barrios y son conocidos y denunciados por los vecinos, que se cansan de aguantar malos olores, alimañas y el ingreso de cualquier malviviente a esos lugares abandonados. Los sitios baldíos proliferan en San Miguel de Tucumán, en especial por la inacción de los dueños de esos terrenos.
Las autoridades de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán admiten que representan un problema y afirman que accionarán para solucionarlo, y hasta están dispuestos a intervenir en esos lugares abandonados, más allá de que sus propietarios sean particulares.
Sin embargo, la cantidad exacta de baldíos en la capital es difícil de calcular sin los datos concretos de la Dirección de Catastro municipal, órgano encargado de fiscalizar el desenvolvimiento de la ciudad para que se desarrolle acorde con las normas legales. Ante la insistente solicitud de LA GACETA, que publicó un informe sobre esta situación, para dar con esos datos, el área a cargo de Juan Manuel Ledesma no respondió sobre el número de baldíos. De hecho, fuentes municipales advirtieron que esa información aún no esta disponible.
En una nota periodística anterior publicada por nuestro diario en 2007, autoridades del municipio sostenían que había unos 1.060 terrenos baldíos o propiedades edificadas abandonadas. Por esa misma fecha, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza para que se multara a los propietarios que no mantuvieran limpios sus terrenos, frentes o veredas. Mientras que en 2009, también en una producción propia de LA GACETA, se calculaban unas 1.200 propiedades en abandono, cuyos dueños “no limpian, no pagan impuestos y no pagan multas”. En lo que va de este año, el municipio informó que recibieron 112 llamados con quejas de vecinos por terreno baldíos (el teléfono para denunciar es el 4311570). De esas advertencias, el municipio hizo 63 notificaciones (muchas veces no coinciden los propietarios de los baldíos con las direcciones dónde mandar las notificaciones, explican las autoridades); y se labraron 37 multas o actas de infracción. Mientras que en 2016 el número total de denuncias fue de 600 y se labraron 109 actas por incumplimientos. Sólo ocho de esos propietarios cumplieron con limpiar sus terrenos baldíos. Tienen un plazo de 20 días para hacerlo tras la notificación municipal, según las ordenanzas en curso.
El de los baldíos no es un problema menor. No sólo afecta la vida y la convivencia normal en los barrios, sino que representan focos infecciosos peligrosos en momentos en que las epidemias de distinta índole asechan a los tucumanos. Sería saludable que tanto las autoridades municipales como los dueños de los terrenos se ocupen de lo que les cabe a cada uno en este ítems, que atañe a la vida en armonía con sus vecinos y con su comunidad. Los que piden que esos espacios sean destinados a edificar plazas o espacios públicos también deben comprender que rige -y está bien que así sea- un debido respeto por la propiedad privada. Pero las autoridades también deberían prestar mayor atención en conocer la situación de esas propiedades para saber cómo proceder, a quién reclamar o qué hacer con estos lugares que generan enojo y preocupación en la comunidad que cuenta cerca de su vivienda con alguno de estos espacios abandonados.