- ¿Veo la película en el cine o la miro por internet?

- ¿Voy al teatro o me quedo en casa para seguir mi serie favorita en Netflix?

- ¿Busco información en la biblioteca o mejor uso Google?

Tres dudas comunes que impuso la tecnología. Aunque, en realidad, muchos ya ni siquiera se hacen estas preguntas. Al menos esto dejó en claro la última investigación realizada por el Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y la consultora Voices! El trabajo, que incluyó encuestas en todo el país, se hizo con el objetivo de analizar el consumo de bienes y servicios culturales.

La primera conclusión es que la cultura se vive cada vez más puertas adentro: la mitad de los argentinos prefiere realizar actividades culturales en su casa mientras que uno de cada tres encuestados se inclina por salir. Los que se quedan en sus hogares lo hacen mayormente por comodidad (53%) y por cuestiones económicas (32%). Los que salen, por su parte, lo hacen por placer.

Algunos datos pueden sorprender: más de seis de cada 10 argentinos afirma no haber ido nunca a un teatro, a una biblioteca pública, a una la ópera, ballet o espectáculo de danza. ¿Quiénes planifican estas salidas con mayor frecuencia? Sólo el 20% de los encuestados.

Los resultados son diametralmente opuestos cuando la plataforma de consumo empleada es la televisión. La gran mayoría de los argentinos consume series y películas una o más veces por semana. La música se escucha principalmente por internet.

Cada vez más personas ven videos diseñados para la web, descargan películas o las ven a través de plataformas pagas, como Netflix.

¿Y con el cine qué pasa? Resiste a pesar de la piratería, podríamos decir de acuerdo a este estudio. Es la salida que más disfrutan los argentinos y por eso las cifras de recaudación de este rubro no han bajado. El 47% de la gente concurre a ver una película en pantalla gigante por lo menos una vez al año.

Distintas pantallas

Para el sociólogo Luis Alberto Quevedo algo que está claro es que cada vez hay más ofertas para un público individual que consume cultura de a uno. Es algo que comenzó a perfilarse hace una década, dice. Justamente, en esos años, cuando se hizo uno de los primeros estudios sobre consumos culturales en el país, los especialistas ya auguraban que en las casas del futuro tendrían un televisor por persona (las predicciones sostenían que los dormitorios matrimoniales tendrían dos aparatos de TV).

Tan lejos de lo que ocurre hoy no estuvieron: si bien no hay más de un televisor por habitación, cada vez hay más pantallas en los hogares. Ya nadie se sorprende con la imagen sobre la cama matimonial de dos personas con sus computadoras viendo distintos contenidos.

Lo que el estudio nacional ha dejado en claro, según los expertos, es que hoy internet es parte de la vida, tanto que la gente ya no programa que va a hacer tal cosa en esta plataforma; lo está haciendo permanentemente.

Según Constanza Cilley, de Voices!, lo bueno es que internet no es sólo un instrumento de comunicación o diversión, sino que constituye un importante facilitador de cultura. Y sirve para compartir. Porque constantemente las personas están comentando o sugiriendo las actividades culturales que realiza.

¿Qué buscan en la web?

¿Cómo se usa Internet en relación a la cultura? Un 36% busca información cultural o compra de productos culturales. Al indagar puntualmente por los productos para los cuales utilizaron la web, la música adquiere un lugar central: un 48% escucha por esa vía y un 32% la descarga. En segundo lugar, aparece la lectura de artículos culturales de diarios online.

Rafael Vázquez Rivera, del Ente Cultural Tucumán, afirma que las nuevas tecnologías están marcando un rumbo al que los productores y el mismo Estado tendrán que adaptarse y prestar atención para no quedar afuera del circuito. Los productos culturales dejaron de ser propiedades exclusivas de teatros y bibliotecas y están por todos lados: en la calle, en los celulares, en cualquier pantalla, según destacó.

Nos guste o no, conviven muchas imágenes. La de una persona sola en un cuarto con muchos aparatos, viendo varias cosas al mismo tiempo. La de un grupo en un teatro. La de jóvenes filmándose mientras bailan o hacen skate en una plaza. Es la cultura argentina de nuestros tiempos.


“El teatro debe recuperar público volviendo a su esencia, no sumando tecnología”
El dramaturgo y director teatral Rafael Nofal sostiene que quienes trabajan en el ámbito tienen el desafío de recuperar público o de ganar nuevos seguidores, y sostenerlos. “El público ha ido cambiando con el tiempo. Hoy a las salas independientes concurre un público mayoritariamente joven y a las salas ‘oficiales’ (Caviglia, San Martín, Alberdi) va un público adulto de clase media y de alguna capacidad económica”, señaló. “El reto hoy es luchar contra las pantallas (TV, computadora o celular), que ofrecen una sobredosis de información y entretenimiento. La única forma es volver a la esencia del teatro, recuperar ese momento de encuentro mágico entre el actor y el espectador. Es inútil sumar tecnología al escenario”, sostuvo.
 
Las expresiones culturales, más allá          de los espacios institucionalizados
“La manera de generar productos culturales y de consumirlos ha cambiado totalmente”, señala Rafael Vásquez Rivera, director de Medios Audiovisuales del Ente Cultural Tucumán. “Aunque nuestra provincia está muy marcada por la tradición, vemos muchísimas manifestaciones culturales nuevas que van más allá de los espacios institucionalizados. Hay un gran surgimiento desde lo audiovisual. Se está produciendo como nunca, desde películas, videojuegos, etcétera. Hoy tener un celular inteligente permite diseñar, sacar fotos, filmar, expresarse en forma constante. Y la gente se inclina por el multiconsumo cultural. No podemos dejar de ver cómo contener todas estas manifestaciones”, opinó.
 
para atraer gente, una biblioteca puso aire e internet y le restó lugar al salón de lectura 
Las bibliotecas tienen un gran desafío: cómo atraer al público en tiempos de Google y de e-book. Después de remodelar y dejar nueva la biblioteca Nicolás Avellaneda, en Concepción, las autoridades de la institución se dieron cuenta que tenían que hacer algo o se convertiría en una joya olvidada. “Ya no sirven de nada los salones de lectura inmensos porque el hábito cambió. Decidimos achicar este espacio y crear un salón multiuso, donde se pueden hacer talleres y también hay un sector destinado a computadoras. Todo con aire acondicionado e internet. También queremos poner un café dentro de la biblioteca. Hay que dar confort, modernizar las bibliotecas y generar actividades. Ahora, por ejemplo, planeamos un concurso para que los chicos vuelvan”, contó Estela López.
 
“el ballet tiene un público exigente; no podemos perder calidad en el espectáculo”
¿Los espectáculos de ballet están perdiendo espectadores? Según la última encuesta nacional de consumos culturales, sólo el 20% de la población asiste a ver a teatros, a ver ballet, danza u óperas.  Mercedes de Chazal, directora del Ballet Estable, dijo que en Tucumán los espectáculos de ballet tienen sus funciones de teatro siempre llenas. Opina que es porque la danza clásica mantiene intacta la magia. No obstante, sí cree que hay que trabajar mucho porque el público es exigente. 
“El reto que tiene el ballet siempre es calidad por sobre todo. No es fácil lograrla, y tampoco sostenerla”, resalta Mercedes, para quien difícilmente la danza pueda perder terreno ante el avance de la tecnología.  

> “El teatro debe recuperar público volviendo a su esencia, no sumando tecnología”

El dramaturgo y director teatral Rafael Nofal sostiene que quienes trabajan en el ámbito tienen el desafío de recuperar público o de ganar nuevos seguidores, y sostenerlos. “El público ha ido cambiando con el tiempo. Hoy a las salas independientes concurre un público mayoritariamente joven y a las salas ‘oficiales’ (Caviglia, San Martín, Alberdi) va un público adulto de clase media y de alguna capacidad económica”, señaló. “El reto hoy es luchar contra las pantallas (TV, computadora o celular), que ofrecen una sobredosis de información y entretenimiento. La única forma es volver a la esencia del teatro, recuperar ese momento de encuentro mágico entre el actor y el espectador. Es inútil sumar tecnología al escenario”, sostuvo.

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“La manera de generar productos culturales y de consumirlos ha cambiado totalmente”, señala Rafael Vásquez Rivera, director de Medios Audiovisuales del Ente Cultural Tucumán. “Aunque nuestra provincia está muy marcada por la tradición, vemos muchísimas manifestaciones culturales nuevas que van más allá de los espacios institucionalizados. Hay un gran surgimiento desde lo audiovisual. Se está produciendo como nunca, desde películas, videojuegos, etcétera. Hoy tener un celular inteligente permite diseñar, sacar fotos, filmar, expresarse en forma constante. Y la gente se inclina por el multiconsumo cultural. No podemos dejar de ver cómo contener todas estas manifestaciones”, opinó.

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Las bibliotecas tienen un gran desafío: cómo atraer al público en tiempos de Google y de e-book. Después de remodelar y dejar nueva la biblioteca Nicolás Avellaneda, en Concepción, las autoridades de la institución se dieron cuenta que tenían que hacer algo o se convertiría en una joya olvidada. “Ya no sirven de nada los salones de lectura inmensos porque el hábito cambió. Decidimos achicar este espacio y crear un salón multiuso, donde se pueden hacer talleres y también hay un sector destinado a computadoras. Todo con aire acondicionado e internet. También queremos poner un café dentro de la biblioteca. Hay que dar confort, modernizar las bibliotecas y generar actividades. Ahora, por ejemplo, planeamos un concurso para que los chicos vuelvan”, contó Estela López. 

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¿Los espectáculos de ballet están perdiendo espectadores? Según la última encuesta nacional de consumos culturales, sólo el 20% de la población asiste a ver a teatros, a ver ballet, danza u óperas.  Mercedes de Chazal, directora del Ballet Estable, dijo que en Tucumán los espectáculos de ballet tienen sus funciones de teatro siempre llenas. Opina que es porque la danza clásica mantiene intacta la magia. No obstante, sí cree que hay que trabajar mucho porque el público es exigente. 
“El reto que tiene el ballet siempre es calidad por sobre todo. No es fácil lograrla, y tampoco sostenerla”, resalta Mercedes, para quien difícilmente la danza pueda perder terreno ante el avance de la tecnología.