> En las veredas del enorme baldío de Mendoza y Marco Avellaneda se acumulan desde escombros y carteras vacías (producto de arrebatos, según los cuidacoches de la zona) hasta pañales sucios. Por ello, a los vecinos les preocupa tanto lo que hay adentro como lo que hay afuera. Desde arriba se ven enormes plantas de tártago (muy comunes en baldíos tucumanos). Otro detalle: la cerca perimetral de la calle Mendoza está a punto de caerse. 

Zona Sur
En la manzana de Congreso al 1.700 se contabilizan unos cinco terrenos baldíos. Los vecinos dicen que se trata de loteos recientes, pero que nadie los mantiene hasta que ponen los cimientos de las casas. En la foto se ven dos lotes, ubicados en Lavaisse y Congreso, con basura y agua nauseabunda estancada. Allí antes había una canchita de fútbol. Los vecinos pretenden contar nuevamente con ese espacio.
 
Zona Norte
Adriana Albornoz vive frente a un terreno baldío ubicado en Mendoza y Deán Funes. Ella todavía recuerda cuando hace unos años asistió el entonces gobernador José Alperovich a inaugurar allí una plaza. Los juegos duraron dos o tres meses, hasta que se los llevaron y cercaron el terreno. Ahora hay basura y yuyales altos.

> Zona Sur
En la manzana de Congreso al 1.700 se contabilizan unos cinco terrenos baldíos. Los vecinos dicen que se trata de loteos recientes, pero que nadie los mantiene hasta que ponen los cimientos de las casas. En la foto se ven dos lotes, ubicados en Lavaisse y Congreso, con basura y agua nauseabunda estancada. Allí antes había una canchita de fútbol. Los vecinos pretenden contar nuevamente con ese espacio.

> Zona Norte
Adriana Albornoz vive frente a un terreno baldío ubicado en Mendoza y Deán Funes. Ella todavía recuerda cuando hace unos años asistió el entonces gobernador José Alperovich a inaugurar allí una plaza. Los juegos duraron dos o tres meses, hasta que se los llevaron y cercaron el terreno. Ahora hay basura y yuyales altos.

> 4311570 < allí se puede denunciar que un terreno está abandonado.

Había una canchita de fútbol frente a su casa. Muchas veces se calzaba los botines cuando empezaban los primeros pases, y los gritos de “gooool” se extendían hasta la hora de la cena. Eso duró unos pocos años, hasta que lotearon la vecina manzana. Hoy Oscar Correa ve desde su ventana yuyos altos, basura y agua estancada de la última lluvia. El potrero, ubicado en la esquina de Congreso al 1.700 y Lavaisse, se ha convertido en un baldío. Eso sucede en todas los puntos cardinales de San Miguel de Tucumán, aunque algunos vecinos no tienen la misma suerte que Oscar. Por lo general los espacios baldíos son crónicos y muchos ni siquiera han sido alguna vez útiles para la comunidad, pero sí sirven de vaciaderos clandestinos, depósitos de carteras robadas o baños públicos. ¿Qué se puede hacer con ellos?

Oscar sueña con que vuelva a ser un espacio donde se pueda hacer deportes. Pero ahora sólo puede denunciar el mal estado de un terreno o propiedad en desuso a un teléfono de la Dirección de Higiene Urbana Municipal (4311570). Ante ese llamado, la repartición pide a la Dirección de Catastro los datos del propietario y luego se procede, según la ordenanza 2052, a notificarlo. A partir de ahí tienen unos 20 días para realizar tareas de desmalezamiento y desinfección (posteriormente, deben hacer lo mismo cada tres meses).

“Frente a la plaza Yrigoyen, al lado del edificio de Fotia, hay un baldío en el que el año pasado tuvimos que intervenir: se cayó la cerca perimetral y pudimos ver que estaba en muy mal estado. Sacamos tres camiones de basura, escombros, ratas muertas y pastizales. Con la gestión de Germán Alfaro ya no importa de quién es el terreno, si es que afecta la vida de otro ciudadano. Por eso decidimos limpiar, porque a veces es difícil llegar al propietario”, comentó Jorge Pérez Musacchia, titular de Higiene Urbana.

En cuanto a las denuncias vecinales, el funcionario informó que en lo que va de 2017 recibieron 112 llamados; de esas advertencias el municipio hizo 63 notificaciones (“muchas veces no coinciden los propietarios de los baldíos con las direcciones dónde mandar las notificaciones”); y se labraron 37 multas o actas de infracción. Mientras que en 2016 el número total de denuncias fue de 600 y se labraron 109 actas por incumplimientos. Sólo ocho de esos propietarios cumplieron con limpiar sus terrenos baldíos.

“Empezamos bien el año, en relación a 2016. Creemos que la gente llama más para denunciar y nosotros apuntamos a profundizar los controles”, advirtió Pérez Musacchia.

Zona de riesgo

Una sumatoria poco feliz marca a fuego la esquina de Mendoza y Marco Avellaneda: allí hay un baldío que no tiene fecha de nacimiento y donde -según los vecinos- se ven ratas, pastizales de más de un metro de altura (eso se nota claramente desde los primeros pisos de algunas casas aledañas), ladrones y drogadictos que pernoctan y lo usan de baño. Se trata de un espacio enorme, ya que mide unos 70 por 70 metros.

“Este lugar se ha vuelto bastante inseguro. Roban seguido, y además de noche hay poca luz porque los árboles añosos tapan los faroles. Estaría mejor si lo limpiaran seguido y pusieran policías por la zona”, dijo Marcelo López, que vive en una casa frente a ese espacio abandonado. En cambio, Sara Brieva, una docente que ya tiene más de tres décadas viviendo en la zona, pide y exige mucho más: “no habría más inseguridad o desaparecería ese foco infeccioso si a ese terreno lo cedieran por un tiempo y se hiciera una plaza o una pista de salud. Allí cerca hay un complejo deportivo que se llena de jóvenes. Por ahí va la solución, y no basta con sólo limpiarlo cada tanto. Se necesita algo a mediano plazo”.

Sin número

La cantidad exacta de baldíos en la capital es difícil de calcular sin los datos concretos de la Dirección de Catastro municipal, órgano encargado de fiscalizar el desenvolvimiento de la ciudad para que se desarrolle acorde con las normas legales. Ante la insistente solicitud de LA GACETA para dar con esos datos, el área a cargo de Juan Manuel Ledesma no respondió sobre el número de baldíos. De hecho, fuentes municipales advirtieron que esa información aún no la tiene Ledesma, que lleva un año y medio en el cargo.

En una nota publicada en nuestro diario en 2007 autoridades del municipio sostenían que había unos 1.060 terrenos baldíos o propiedades edificadas abandonadas. Por esa misma fecha, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza para que se multara a los propietarios que no mantuvieran limpios sus terrenos, frentes o veredas. Mientras que en 2009, también en una producción propia, se calculaban unas 1.200 propiedades en abandono, cuyos dueños “no limpian, no pagan impuestos y no pagan multas”.