ESTA TARDE
• Cecilia Catuara brindará un taller de origami, desde las 17 en el Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265). Hay que llevar papeles para usarlos como material de trabajo. Los iniciados pueden aportar sus origamis, para analizarlos.
En japonés, origami significa “el arte de plegar papel”. “Es una forma de transformar lo ordinario en algo extraordinario. A partir de un material muy simple se puede profundizar en una variedad infinita de cosas”, resume Cecilia Catuara. Que lo único necesario para hacer arte con esta técnica sea una hoja de papel lo hace accesible a todos. Además, es una alternativa sana para aliviar las rutinas cargadas de actividades.
“Según como uno lo conciba puede generar placer, ser un modo de vida, una técnica de meditación, generar un efecto terapéutico, ayudar a coordinar las manos y la cabeza y mucho más”, enumera Catuara.
La intérprete de origami explica que el vínculo de este arte con la meditación y la terapia existe porque se lo toma como una pausa en lo cotidiano, donde la persona se concentra plenamente en el presente, en su relación con la hoja de papel que está trabajando. “Cuando estás confeccionando una pieza te abstraés de todo”, describe.
Quienes lo practican para meditar, aconsejan no apoyarse en ninguna superficie para que no medie nada entre la persona y la hoja.
Según Catuara, entre las funciones del origami también están la lúdica y la educativa. Se lo puede utilizar para profundizar en matemática e ingeniería. Hay certámenes de diseño de aviones de papel en facultades de ingeniería, donde se observa el desarrollo aerodinámico en los modelos.
Existen origamis abstractos y otros figurativos, que buscan reflejar la esencia de animales, plantas y objetos. Otra clasificación se da entre los que se hacen con una sola hoja y los modulares, confeccionados con varias piezas de papel, como un rompecabezas tridimensional.
Aprendizaje autodidacta
A los siete años, los Reyes Magos le regalaron a Catuara un pequeño libro de origami y desde allí quedó enganchada para siempre. “Era el peligro de los servilleteros de los bares, porque hacía figuras todo el tiempo”, cuenta entre risas. Recuerda que cuando apareció internet, lo primero que buscó fue “origami” y se le abrió un mundo infinito. A partir de allí compró varios libros para perfeccionarse de forma autodidacta.
Hace unos años, Catuara se puso en contacto con la Asociación Origami Argentina y en 2014 fue a Buenos Aires, a una de las convenciones que se organizan cada dos años. “De ahí volví entusiasmada, con la idea de que es hermoso plegar, pero también es una experiencia especial plegar con otros. Así surgió la inquietud de juntarnos entre los que disfrutamos esto y creé Origami Tucumán, un grupo de Facebook”, relata.
En 2015, los origamistas tucumanos comenzaron a juntarse en bares a compartir sus piezas. A fines de ese año consiguieron un espacio en el Centro Cultural Virla para encontrarse a plegar juntos. Estos encuentros se siguen realizando y, según Catuara, desde 2016 se sumó mucha gente.
Para este año, ya tienen planificado encontrarse el primer sábado de cada mes en el bar del Virla. Catuara aclara que no es una clase de origami, sino que ella siempre lleva un modelo para que aprendan juntos. Lo que sí intenta enseñar es cómo leer los diagramas.
“Provoca un placer especial hacerlo sin alguien que te esté indicando y sin necesidad de un video, sin depender de la tecnología -advierte-. Si se corta la luz o estás en medio del campo, podés leer el diagrama y hacerlo”.