La gente no suele voltear la cabeza para mirar las paredes del club All Boys (esquina de Bernabé Aráoz y San Lorenzo). Por lo general, están pobladas por carteles que anuncian algún recital de música tropical o el nombre de algún político en campaña. Pero ahora hay algo que llama la atención de la gente. Una leyenda en el muro reza: “Una hora más en el club, una hora menos en la calle”.
Para el entrenador de básquet de las inferiores del club, Fernando Minoldo, la frase es una de las máximas a la hora de trabajar: “la base de nuestra tarea es lo que dice la pared. Pensamos que mantenemos a los chicos haciendo algo bueno y los alejamos de las cosas malas que puedan hacer en la calle”.
Las instalaciones del club albergan a 70 chicos de barrio Sur. El objetivo, según Minoldo, es llegar a tener más de 100 antes de las vacaciones de invierno. “Recibimos a todos los chicos, es gratis y abierto. Además de enseñarles lo que es el básquet, les transmitimos valores y les mostramos el trabajo en equipo”, añadió.
El presidente del rojiblanco, Miguel Carrizo, dijo que la intención de la frase es remarcar la función social de la institución. “Fue una decisión de toda la gente que conforma la comisión directiva, queríamos reflejar la misión que tiene el club para con la gente del barrio”, comentó. Resaltó la importancia que tiene la entidad para los vecinos: “es por excelencia un club de barrio, chico, que estamos levantando de a poco. Los chicos acá pueden jugar las horas que quieran”.
Una de las personas que más celebró la iniciativa fue Henry Barrios, ex jugador de All Boys, hoy jubilado. “Salí campeón con todas las divisiones. Desde microbio (ahora se llama mini), cadete, cuarta, tercera, segunda y primera. Salíamos campeones todos los años”, recordó.
Los ojos de Barrios brillan cuando habla del club de sus amores: “está perfecto que estén revitalizando el club. Es muy importante para el barrio”.
Lucas Quiroga reside a escasos metros del club. Se muestra encantado con la frase exhibida en la pared. “Es totalmente cierta. Cualquier deporte sirve para alejar a los chicos de todos los vicios”, dijo.
Con las bolsas cargadas de víveres, Rocío Romero pasó por el estadio de All Boys. Desde niña vivió en el barrio aunque nunca jugó en el club. Lo mismo se alegró porque serán sus hijos los que aprovechen. “Así los puedo hacer practicar un deporte y que suelten los jueguitos (informáticos)”, bromeó.
El club está abierto a partir de las 14 para todos los chicos. Además de básquet, se puede practicar voley.