El viernes 24 de febrero un preso fue trasladado en grave estado desde el penal de Villa Urquiza hasta el Centro de Salud. Rápidamente el caso se difundió en las redes sociales. De inmediato se supo que se trataba de Matías Pereyra, el interno que el 11 de enero pasado relató a través de su cuenta de Facebook un motín que se estaba desarrollando en ese momento.

Según la información oficial, el viernes el interno se prendió fuego y personal del servicio penitenciario trasladó al herido al hospital Avellaneda, desde donde fue derivado al Centro de Salud. Allegados a Pereyra niegan esa historia y aseguran que se trató de una venganza por parte de los guardiacárceles por haber difundido el motín.

Su padre, Francisco Isidro Pereyra, dialogó con LA GACETA y contó que está desesperado por la situación de su hijo y pide que se investigue qué es lo que pasó. “Mi hijo no se hizo esto. ¿Por qué se iba a matar si estaba a días de salir? No tiene sentido. Estoy seguro que el ataque a mi hijo fue premeditado por los penitenciarios”, dijo Francisco. Pereyra está imputado por robo agravado y el 11 de marzo cumpliría su condena ya que, la Justicia no encontró pruebas suficientes para privarlo de su libertad más tiempo, explicó su padre.

“No lo crié para esto”, explica Pereyra, entre lágrimas. El hombre es vendedor ambulante y su mujer, maestra de plástica. Son un matrimonio mendocino que hace por lo menos 30, vive en Tucumán. Cuenta que su hijo es un gran dibujante y que siempre le dijo que aprovechara ese talento.

Cuando se enteró que había robado por primera vez le dijo que “jamás iba a apoyarlo en las cosas malas y que si volvía a caer, no lo iba a volver a ver hasta que salga”. Y así fue. “Se me parte el corazón como padre. Nunca voy a aceptar que le haga daño a alguien. Nunca voy a apoyarlo en la delincuencia”, dijo, y agregó: “odio la injusticia. Tengo un hijo acusado de robo, pero entrego a ‘choros’”.

Desde el 24 de febrero, Pereyra visita a su hijo todos los días en el hospital. El joven se encuentra internado en la Unidad Crítica del Centro de Salud. Tiene 30 % del cuerpo quemado y respira con asistencia artificial, por la cantidad de monóxido que aspiró.

“Mi hijo es un delincuente, pero se supone que tiene que estar resguardado porque está cumpliendo una condena, no deberían torturarlo”, opinó Pereyra, quien adelantó que no descarta realizar una denuncia contra el Servicio Penitenciario: “Voy a denunciarlos por tentativa de homicidio doblemente agravado por no cuidar de él.”, concluyó.

La versión oficial

“En relación al incidente en el que el interno atentó contra su integridad, el personal penitenciario actuó de manera inmediata y según lo establece el protocolo. Se sofocó el incendio del colchón y se asistió rápidamente al preso. Trasladamos al detenido al hospital Avellaneda y, luego, al Centro de Salud, donde está internado con pronóstico reservado. Desde esta dirección se dio aviso a la Justicia y, además, se inició un sumario administrativo para conocer si existe o no responsabilidad del personal penitenciario. Se está investigando. Producto del incidente también resultaron con principio de asfixia dos empleados que tuvieron que ser asistidos”, relató Guillermo Snaider, director de Institutos Penales de la provincia.

El caso de Pereyra tomó trascendencia a partir de sus publicaciones en Facebook durante el motín registrado en enero. “El diablo anda dando coletazos en el pabellón”, había escrito el preso en su cuenta minutos antes de los incidentes. Esa situación motivó que se iniciara una investigación para determinar cómo había sido ingresado al penal el teléfono celular utilizado por Pereyra para relatar el motín en tiempo real.