El nuevo director del Teatro Cervantes, Alejandro Tantanián, marcó las líneas principales que proyecta sobre la institución y destacó que busca que el teatro nacional funcione como una caja de resonancia de conflictos estéticos y sociales actuales.

“No quiero que este teatro nacional, que es el Cervantes, sea un museo, aspiro por el contrario a que sea un reflejo del presente y que, con suerte, funcione como un reloj que pueda mirar para adelante”, destacó el teatrista, que a partir de este año conducirá esta sala nacional y que viene a remplazar a la gestión de Rubens Correa y Claudio Gallardou.

La temporada y la designación del nuevo director marcan un giro estético y conceptual, indica la agencia Telam.

Tantanián destacó que contará con un privilegiado equipo de curadores que lo ayudarán en la tarea de idear los contenidos y la estética de la sala nacional, integrado por el escritor Carlos Gamerro, los dramaturgos y directores Rubén Szuchmacher y Ariel Faracce, la escritora y gestora cultural Gabriela Massuh y la artista visual Oria Puppo.

Por ejemplo, se montarán 30 obras de Eduardo “Tato” Pavlovsky y dos de Copi: “Evita” y “El homosexual o la dificultad de expresarse”.

Participarán dramaturgos de las llamadas nuevas tendencias, entre ellos Ricardo Bartís, Rafael Spregelburd, Luis Ziembrowski y Emilio García Wehbi. El mismo Bartís, a partir de julio, estará al frente de un Laboratorio Creativo, que buscará investigar en distintos campos teatrales en un proceso de experimentación.