“Todavía tengo el impulso de querer saludar a la gente con un beso, o un abrazo, y a centímetros me doy cuenta que aquí la gente se saluda con la mano. Claro... hago el ‘ooooosssssooo’ justo antes de meter la pata”. Así relata Romina Ollaze sus vivencias en Londres, Inglaterra, donde vive desde julio del año pasado. Ella es Licenciada en Marketing y trabaja como Business Analyst en Globant. Su esposo, Pablo Mato, también está en la industria de la tecnología. Romina tiene 34 años y ayer, mientras conversaba por chat con LA GACETA, contó que en Londres estaba nevando. “Aquí, bien congelada”, dijo sonriente.
- ¿Hay un momento exacto en el que te diste cuenta de que tu vida se edifica fuera de Tucumán?
- Hay muchos de esos momentos en la que me doy cuenta y me siento insertada en esta nueva sociedad, jugando las reglas locales, hablando fluido el idioma o a veces simplemente freno unos segundos, miro a mi alrededor y caigo en la cuenta de lo lejos que estoy de Tucumán.
- ¿Cuál es el hecho puntual que hizo que te decidieras a mudarte?
- Creo que voy a culpar a internet para responder esta pregunta. Porque la idea de vivir una experiencia afuera de Argentina la tuve desde que comencé a navegar entre las oportunidades que el mundo tiene para ofrecer. Fui construyendo hacia eso y un día decidí no postergarlo más, me fui a vivir a Buenos Aires, que fue mi trampolín para impulsarme al lugar en que estoy hoy en día.
- ¿Qué es lo que más y lo que menos extrañás de Tucumán?
- Lo que más extraño es mi familia; no me acostumbro a ver por WhatsApp cómo crecen mis sobrinos. Extraño también los amigos y el queso cuartirolo: ninguno de los dos se consigue tan fácilmente. Lo que estoy disfrutando de no extrañar es la inseguridad que viví, siento que recuperé esa sensación de cuando éramos chicos y andábamos en bicicleta por el barrio sin miedo a nada y a cualquier hora.
- ¿De qué tenemos que estar orgullosos?
- Tener disponible una plataforma de educación pública al igual que el sistema de salud con excelentes profesionales es muy valuable. Inglaterra también cuenta con una cobertura gratuita de salud para toda la población que garantiza la atención primaria financiada a través de impuestos. La única diferencia es que los inmigrantes tenemos que aportar de antemano por el plazo de permanencia en el país y eso genera que el sistema no se debilite.
- ¿Qué tenemos para enseñarle al mundo y qué tenemos que aprender?
- Tenemos para enseñar sobre la flexibilidad necesaria para pensar imaginativamente usando nuevas ideas en lugar de ideas tradicionales o esperadas. Ese think outside the box, creo, nos caracteriza mucho y sabemos aplicarlo para todas las industrias. Podemos desaprender el pensar que Tucumán es el límite, y continuar escalando los productos y servicios a nivel internacional, porque entiendo que somos competitivos.
- ¿Qué le aportó Tucumán al camino en el que ahora transitás?
- Me aportó toda la base de mi experiencia, me crucé con muchos tucumanos talentosos e inspiradores de los que aprendí. Todas esas historias que elegí contarme sobre mi, y me trajeron hasta aquí.
- ¿Te gustaría volver?
- Borrar la distancia siempre es una opción. Poné la pava que voy.
-Respecto de tu área, que es la tecnología, se habla mucho de que se puede hacer todo desde cualquier lugar del mundo. Pero, ¿vos podrías hacer lo que hacés desde Tucumán?
- En el contexto de modernidad que vivimos se puede trabajar en tecnología desde una computadora conectada a internet en cualquier parte del mundo. Mi equipo de trabajo está disperso entre cuatro países; el desafiío está en sincronizar los husos horarios.
- ¿Qué le falta a Tucumán para que despegue en el área tecnológica?
- Fui parte de proyectos provinciales y nacionales que impulsaban y facilitaban poner productos y servicios tecnológicos de Tucumán en el mundo, desde la formación a la consolidación de las empresas y creo que ese es el camino que hay que seguir transitando.
Romina Ollaze, en Londres.
Victoria Marchese, México"El gran compañerismo que hay en Tucumán no lo he visto en ningún otro lugar"
“Soy ginecóloga y bióloga de la reproducción. Me dedico a la fertilidad con tratamientos de alta complejidad en fertilización in vitro. Estudié Medicina en la UNT. Hice Ginecología en México. La verdad que entré súper bien en el examen. Sentí que el nivel de capacitación que tenía en Tucumán era muy bueno. En 2003, me vine al Distrito Federal. Lo que más extraño, aparte de los amigos y la familia, es la vida nocturna que tiene Tucumán; es increíble, salir en la noche y encontrar todo abierto y a las personas en la calle. Eso no lo he vuelto a ver en otro lugar. Después de 14 años, cuando regreso veo una ciudad preciosa, chiquita, pero de muy alta calidad. Veo que los profesionales son de muy buen nivel. La ciudad, la arquitectura que tiene y el clima de Tucumán permiten hacer un estilo de vida que me parece impresionante, un lujo. El hecho de que los tucumanos, la gran mayoría, vuelve a almorzar a su casa, en familia. Aquí en las grandes ciudades todo es de corrido y la familia se ve a la noche, al final del día. Eso es invaluable. Lo que debe mejorar en Tucumán es la atención en los comercios, que no es tan buena. La gente no es muy amable. Antes no me daba cuenta, pero ahora que vivo en otra ciudad, sí lo noto. Lo que me gusta mucho es el compañerismo que hay en Tucumán, es muy fuerte. En general son muy unidos y son muy compañeros. Por ejemplo aquí eso no es así. Acá es la cultura como en ‘El chavo del 8’, cuando uno lo demanda al otro para que lo regañen. El buchón en Tucumán quedaba mal. Hasta los mismos profesores tenían rechazo por un niño que estaba mandando al frente a todos. En Tucumán hay mucho compañerismo y, por lo menos donde yo estoy, no lo he visto”.