ROMA. El papa Francisco aseguró ayer que la mujer “no está para lavar los platos” y que su explotación significa “destruir la armonía que Dios ha querido dar al mundo”. “Es la mujer la que trae la armonía, que nos enseña a valorar, a amar con ternura, y que hace que el mundo sea una cosa hermosa”, reflexionó el Pontífice durante su homilía en la misa matutina en la capilla de la residencia Santa Marta.

“Cuando falta la mujer, falta la armonía. Solemos decir, hablando sobre que ‘ésta es una sociedad con una marcada actitud masculina ¿no? Falta la mujer”. Dicen: “Sí, sí: la mujer está para lavar los platos, para hacer…”. “No, no, no”, respondió el Papa– la mujer está para traer armonía. Sin la mujer no hay armonía”. Porque el hombre y la mujer “no son iguales, no son uno superior al otro: no. Sólo que el hombre no trae armonía. Es ella la que trae esa armonía, que nos enseña a acariciar, a amar con ternura y que hace del mundo una cosa bella”.

En su mensaje, el Pontífice aseguró además que “es cierto que explotar a las personas es un crimen de lesa humanidad” pero aclaró que “explotar a una mujer es más: es destruir la armonía que Dios ha querido dar al mundo”, indicó Su Santidad.

“La mujer es armonía, es la poesía, es la belleza. Sin ellas el mundo no sería así bello, no sería armónico. Y me gusta pensar, es una cosa personal, que Dios creó a la mujer para que todos tuviésemos una madre”, reflexionó.

El Papa realizaba su reflexión sobre la Creación y las lecturas del Libro del Génesis, recordando que el Señor había plasmado todos los animales, pero el hombre no encontraba en ellos la compañía adecuada, estaba solo. Por ello el Señor le sacó una costilla a Adán y formó a la mujer, que el hombre reconoció como carne de su carne.“Pero, antes de verla la había soñado” recordó el Pontífice, y precisó que “para comprender a una mujer, antes hay que soñarla”.

Francisco se refirió en varias oportunidades al rol de la mujer en su Pontificado, y llegó incluso a crear una comisión en 2016 para estudiar la viabilidad del diaconado permanente femenino, además de haber nombrado por primera vez a mujeres tanto en la vicedirección de la Sala de Prensa de la Santa Sede (la española Paloma García Ovejero) como al frente de los Museos Vaticanos (la italiana Bárbara Jatta). (Télam, Zenit y especial)