Centro de Salud I

Leyendo la carta del doctor Jesús Amenábar y la respuesta del director del Centro de Salud, aporto mi juicio de valor. Dejando aparte el número de “máquinas o aparatos” en falta o en desuso, o su fecha de inutilización, lo que no es tema menor, me limito a recuperar los datos del doctor Amenábar sobre la espera paciente de pacientes para acceder a los servicios de cirugía por falta de turnos. Asimismo es dato objetivo la diferencia de “nº de aparatos” comparando el inicio del Centro médico con el momento actual. La comparación que hace Amenábar con los gastos de la provincia para otros fines hace también al tema, marcando las prioridades para dichos gastos. Por otro lado quienes tienen que justificar las demoras para dichas cirugías son los propios médicos-cirujanos -como afirma el doctor- quienes deben dar la cara y justificar lo que a veces no tiene justificación. Por último, la afirmación que pudo hacer en su momento el Vicedirector colocando a los cirujanos el apelativo de “vagos” habla de una total falta de objetividad y desprecio hacia sus personas. En toda institución hay al menos tres clases de personas: las que se dedican con integridad y sacrificio a su institución, las que “cumplen” no más y las que relativizan su compromiso haciendo el mínimo y a veces ni eso; pero de ahí a generalizar y tratar de “vagos” a todos los médicos-cirujanos de la institución, no deja de ser una falta de justicia y un exabrupto no permitido a nadie y menos a una persona del nivel del vicedirector. Personalmente, el doctor Jesús Amenábar, en lo que se refiere a mi experiencia como paciente, siempre me trató con delicadeza, prontitud y profesionalismo en los varios momentos en que tuve que pasar por una cirugía con él. Es por eso que creo que su reclamo es justo y merece ser tenido en cuenta y que los directivos más allá de sentirse ofendidos, cosa que podríamos justificar, deben y hacer lo posible “presionando y urgiendo” a las autoridades sanitarias pertinentes para revertir la situación.

José M. Murga

jmurga2@yahoo.com.ar

Centro de Salud II

Felicito a Jesús Amenábar por la valentía y hombría de bien al denunciar públicamente lo que sucede actualmente en el Hospital Centro de Salud en su carta (24/01/2017). La corrupción, la desidia y la desvergüenza del Gobierno, especialmente en el área de la salud, indignan al pueblo tucumano y hacen sufrir aún más a todos los enfermos que sólo tienen los hospitales para buscar un paliativo a sus sufrimientos y penurias.

Silvia Helman

sehelman@hotmail.com

Centro de Salud III

A raíz del intercambio de cartas de lectores que tuvo lugar días atrás, respecto de la situación del Hospital Centro de Salud “Zenón Santillán”, quisiera expresar algunas consideraciones respecto del sistema sanitario de Tucumán del que he sido parte y tengo posición tomada. La primera misiva refería a la historia del Hospital y sostenía la falta de evolución positiva desde su inauguración en el año 1962. Comparar el estado del sistema de salud de esa época con el actual es una tarea muy compleja. La distancia temporal es demasiado amplia para poder sacar conclusiones útiles. Si comparamos la actualidad con lo que ocurría durante los años 2001 y 2002, Tucumán tenía la tasa de mortalidad infantil más alta de la Argentina (24/1000), un indicador de una provincia con sus hospitales abandonados, equipamiento atrasado, con los salarios profesionales más bajos del país, la mitad del personal en negro, con los ciudadanos pagando para ser atendidos en los CAPS, sin acceso a medicamentos, con acceso a vacunas según la posibilidad de pago, con atrasos graves en las obligaciones de la obra social provincial y con conflictividad gremial. Esa descripción de Tucumán, desde lo sanitario, debe ser comparada con la realidad que hoy tenemos. En la primera carta se hace mención a que el tomógrafo del Centro de Salud no funciona. En la segunda, el Director del nosocomio aclara que la solución fue dada con un recambio de las baterías UPS. Pero en 2001 el único (y obsoleto) tomógrafo en toda la provincia, funcionaba en el Hospital Padilla. Hoy, tanto éste como el Hospital de Niños y el Centro de Salud tienen equipos de alta resolución y velocidad. Asimismo, el Padilla cuenta con el primer resonador magnético nuclear del sector público y con un quirófano híbrido con angiógrafo digital. Hace 12 años en Tucumán no se realizaba radioterapia de alta complejidad para pacientes con cáncer y la sala de quimioterapia del Centro de Salud estaba en pésimas condiciones. Hoy, éste cuenta con el acelerador lineal más moderno del noroeste argentino y su hospital oncológico de día es un lugar de altísima calidad asistencial, en donde todos los tucumanos que lo necesiten -tengan o no obra social-, son atendidos. El “Zenón Santillán” no tenía la posibilidad de realizar cateterismo cardíaco y la Unidad coronaria no estaba en condiciones de responder a la demanda de esta patología. Hoy, cuenta con unos de los mejores angiógrafos digitales del país, con guardia permanente, cirugía cardiovascular y la unidad coronaria pública más moderna de la región. En los últimos años se reconstruyeron a nuevo, con criterio sanitario moderno, todas sus salas de clínica y de cirugía. En la actualidad, el Centro de Salud realiza más de 6.000 intervenciones quirúrgicas por año, muchas de ellas de altísima complejidad. Todos los hospitales y CAPS de la provincia fueron mejorados y reparados. Además, construimos cuatro nuevos hospitales que están en pleno funcionamiento. Se incorporaron todas las vacunas disponibles al calendario de vacunación gratuito y obligatorio, con las mejores coberturas del país. Cuando iniciamos la gestión, la provincia contaba sólo con seis ambulancias. Hoy hay más de 200 móviles para dar respuesta a la epidemia de accidentes y emergencia. Creamos el 107, servicio gratuito con call center centralizado, móviles medicalizados, con seguimiento con GPS y con cámara de video. Durante 2017, el Siprosa ejecutará más de 250 millones de dólares -más del 10% del presupuesto provincial- para atender la salud de los tucumanos. Esta es la permanente preocupación de nuestros gobernantes y requiere que se gestionen cada día esos recursos, muchas veces en las condiciones políticas más adversas. Nuestro sistema de salud es sólido. Reconocemos que tiene dificultades, pero así como desde 2003, va a seguir mejorando. Esa es la decisión de muchos profesionales que han decidido apostar a un Tucumán mejor.

Pablo Yedlin

Secretario General de la Gobernación

Defender el voto

La publicación de que varios funcionarios de confianza del ex gobernador José Alperovich permanecen en la administración pública, recuerda su deprimente administración, que dejó el 40% de pobreza e indigencia, 47% trabajo informal o en negro y la legalización de una perversa corrupción, lograda por tener mayoría oficialista en la Legislatura y de sus distintas comisiones, aprobando en connivencia con el PE normas legales inconstitucional, como el decreto para otorgar obras públicas sin licitación, instrumento que permitió delitos similares a denuncia en la Justicia a la cooperativa de Guillermo Gassenbauer por obras públicas adjudicadas y no realizadas, tener empleados informales con haberes abonados con planes sociales de ínfimo importe; o la de quita hasta el 50% de los subsidios o planes sociales adjudicados a personas pobres e indigentes. Estas falsas empresas (47%) además son evasores de impuestos, de aportes y contribuciones al ANSES y demás. Han crecido a la sombra de una administración corrupta que ha olvidado su razón de ser, que es lograr la digna felicidad de los ciudadanos; al contrario promovieron la pobreza (40%) cuyas consecuencias es de un genocidio y sin ir a tales extremos, podemos hablar de delitos de lesa humanidad y Terrorismo de Estado. No es atrevido pedir que gobernantes y funcionarios públicos que al fin de su ejercicio han dejado como saldo la pobreza, la inseguridad y a la vez se han enriquecido ilícitamente, deben ser juzgado por la Justicia e inhibidos de toda función pública y privada. “Mi voto vale” un grito al unísono de jóvenes de plaza Urquiza y plaza Independencia, para decir que el ejercicio soberano de elegir a sus candidatos es del pueblo. Cómo lograrlo. Institucionalizándose toda la sociedad, haciendo uso del Poder Soberano que nos da la Constitución de elegir y controlar; crear una ONG de Ética Pública, que sirva de Junta de Calificación y Clasificación por antecedentes y oposición de ciudadanos políticos candidatos a cargos públicos.

Ramón Enrique Rojas

ramon_e_rojas_1941_conceptuc@hotmail.com

Viejos que no ven el cambio

Mi amigo “Chespi”, cuyo nombre me reservo de hacer público por pedido suyo, tiene 73 años y ve “a medias” el promocionado cambio que se está produciendo en Argentina, por dos motivos. Porque la catarata que padece en uno de sus ojos, además del ardor, el dolor de cabeza y la suba de presión ocular que le ocasiona, le quita la mitad de la visión. Y porque habiendo cambiado el gobierno, se supone que cambiaron las autoridades del PAMI y que mejoró la atención de sus afiliados, pero sigue sin ver el beneficio del cambio, puesto que solicitó turno para la operación de su ojo en noviembre del año pasado y le dieron para mediados de mayo de este año. Mientras tanto, sigue sufriendo en silencio. O sea que para él como para la totalidad de nuestros viejos, el hilo se sigue cortando por lo más delgado.

Daniel E. Chávez

Pje. Benjamín Paz 308

San Miguel de Tucumán