El amor todo lo puede en Hollywood. Y fue por amor al musical, un género casi en desuso, que Damien Chazelle ideó una historia (de amor, cómo no) entre dos personajes comunes y corrientes, en un ambiente excepcional. Ese sentimiento fue retribuido por los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos, que proyectó su filme a un sitial donde sólo había dos películas. Así de exclusivo y de reservado.
Desde ayer, “La La Land” es récord. Con 14 nominaciones, igualó a “Titanic” (Chazelle tenía 12 años cuando se la estrenó) y a “La malvada” (lanzada en los cines 35 años antes de que él nazca). Habrá que esperar hasta la ceremonia del 26 de febrero para saber si obtendrá más de los 11 premios que tienen “Titanic”, “Ben Hur” y “El Señor de los Anillos: el retorno del Rey”, líderes en estatuillas obtenidas.
Así como “La La Land” va confiada a alzar la estatuilla a mejor película (sólo “Luz de luna” -traducción literal de “Moonlight”- puede tratar de arrebatársela), el joven realizador acumula en su cabeza las postulaciones a mejor director y mejor guionista, mientras que Emma Stone y Ryan Gosling figuran en los quintetos a mejor actriz y actor respectivamente. Alcanzar esa estrella de cinco puntas es el cénit de toda producción.
Tan centrado está todo en el dúo central que el resto del elenco queda opacado. En medio de la avalancha de candidaturas, ninguna fue para el reparto. Es que el resto del protagonismo se lo lleva la música.
Hay algo seguro: por culpa propia no podrá llevarse todas las candidaturas en las que está pujando. Es que dos de sus temas compiten como mejor canción original, “Audition” y “Ciudad de las estrellas”, compuestas por Justin Hurwitz (también está nominado en mejor banda sonora), Benj Pasek y Justin Paul. Como es obvio, el filme también aparece en mejor sonido y mejor edición de sonido. El resto de las postulaciones que obtuvo son a mejor diseño de producción, vestuario, fotografía y montaje, rubros técnicos que complementan un trabajo de excepción.
Opacadas por tanto lustre queda el resto de las películas, con dos de ellas, “Luz de luna” y “La llegada” que cosecharon la gran cifra de ocho candidaturas cada una. Y ya deprimidas las que tienen seis postulaciones: “Un camino a casa”, “Manchester frente al mar” y “Hasta el último hombre”.
Se suele afirmar que “La La Land” es un tributo de Hollywood a sí mismo, a su época dorada que le sirve constantemente de pasado mítico al cual regresar cuando las cosas vienen mal. Y quizás nada mejor que en este momento, cuando Donald Trump llega a la Casa Blanca con un discurso hostil hacia la industria de la cultura y del entretenimiento, que abiertamente votó contra él.
En ese contexto, se prevé que en la ceremonia que conducirá el animador televisivo Jimmy Kimmel, abunden los cuestionamientos a Trump en los discursos. Queda todavía un mes por delante para las especulaciones, pero el clima beligerante hace preveer que poco y nada puede cambiar. Esa noche, la política será tan protagonista como la esperanza de que el amor reine. Contradicciones sobre la alfombra roja y el escenario lujoso, que sólo el cine puede ofrecer.