Son de todas las edades y están vestidos con sus trajes típicos y sus botas lustrosas. Llegan a LA GACETA para contar su gran hazaña. Portan un galardón poco conocido en la provincia, pero que paradójicamente la lleva a lo más alto. La delegación tucumana del ballet El Zafrero se coronó como el mejor grupo del país en el Festival Nacional de Malambo, realizado hace pocos días en la localidad de Laborde. La integran 47 personas, entre los seis y los 60 años, y será la representante de la Argentina en encuentros en Perú, Brasil, Uruguay, Bolivia y Chile.
Laborde es un pueblo chico de Córdoba. Todos los años, sus 5.000 habitantes reciben a bailarines tradicionalistas de todo el país, en la fiesta de mayor envergadura de los estilos gauchescos, que celebró su 50° edición en este mes. “En todos mis años de experiencia, puedo asegurar que este festival es lo máximo para todos los que nos apasiona el malambo; además hay jurados reconocidos que son referentes indiscutibles”, destaca la cabeza del ballet, Pablo Sánchez. La competencia no es sencilla: consiste en siete días intensos en la que los participantes deben mostrar rutinas diferentes, por eso se preparan durante todo el año para este evento.
La comitiva se destacó en varias categorías y logró diferentes premios por sus coreografías y destrezas, con taco y punta golpeando el suelo, además de disfrutar de un importante intercambio cultural, ya que hubo muestras de baile de otros países de Latinoamérica.
“No me veía ensayando para ganar, me veía ensayando para ir a Laborde y hacer mi historia” cuenta Lázaro Vaca, de 13 años, que logró el primer lugar en la categoría Solista de Malambo Menor. “En el futuro me imagino zapateando, bailando y viviendo de esto” agrega.
Otro de los pequeños artistas triunfadores es Federico Leiva, de nueve años, quien lleva con orgullo la vestimenta con la que consiguió ganar como miembro de Cuarteto de Malambo Menor. “Yo bailo desde los cinco años, pero esta fue una experiencia nueva muy linda, me gustó la cantidad de público y sus aplausos. Antes competía como solista, ahora estaba en un cuarteto y es más difícil, porque entre los cuatro tenemos que ser uno”, evalúa.
La vida de alguien que practica este baile de forma profesional es sacrificada, pero al final tiene su recompensa. Matías Giménez es subcampeón en la categoría Solista de Malambo Mayor (la más importante del festival) y se convirtió en aspirante a Campeón Argentino. La preparación para ese desafío requiere de mucha dedicación: en su caso no puede hacer la vida común de otro joven de su edad (tiene 21 años). “Todos los días ensayo, tengo una dieta especial, mis pulsaciones tienen que estar tranquilas y no acelerarse. Es otro tipo de preparación física, no puedo desvelarme tampoco así que trato de no salir. Digamos que hago la misma vida de un deportista profesional”, explica Giménez sin ningún pesar, pues el malambo para él significa muchas cosas: “me transmite pasión y emoción; también se trata de responsabilidad, es un sello para toda la vida”.
El malambo nacional reconoce a Tucumán como uno de sus puntos de referencia, pero la provincia no hace lo mismo. Sánchez afirma que gente de todo el país quiere tomar clases en la escuela El Zafrero. “Vienen en avión por el día para tomar una clase de todos lados, hasta de Buenos Aires. El 10 de febrero es un día clave porque comenzamos con las clases y los ensayos”, relata el delegado acompañado por su hijo Marcelo Sánchez, campeón argentino en 95.
Esta danza de zapateo es un baile de tradición, es un bien cultural que no es suficientemente tenido en cuenta, según se queja Sánchez. Si bien el festival nacional fue transmitido por la TV Pública, los festivales que se realizan en la provincia no tienen difusión. “No nos dan importancia. Para el Bicentenario pedimos bailar en el desfile que hubo en la avenida Mate de Luna y nadie nos dio una respuesta. Prefieren traer gente de otros lugares. Las explicaciones del Gobierno son muy pobres y eso que representando a Tucumán siempre nos fue bien”, comenta. Añade que para esta nueva etapa en la que viajarán al exterior como delegación argentina le pedirán ayuda del Estado, porque hasta ahora todo viene siendo “a pulmón”.