La langosta es uno de los insectos que más daños viene causando en nuestra región. De hecho, el 2016 fue catalogado por los productores como uno de los años más virulentos de los últimos tiempos. Por eso, esta plaga milenaria está siendo seguida muy de cerca por los productores locales. “El monitoreo permanente que se viene realizando en toda la zona tripartita de las provincias de Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán, a la que se suma la zona de influencia del Río Dulce en las inmediaciones de Fernández y Matará nos sirve para saber dónde estamos parados y a la vez poder estar preparados por si la langosta aparece con vehemencia nuevamente y, así, poder controlarla”, señaló el coordinador temático de protección vegetal del Senasa Regional NOA Sur, Rafael Rodríguez Prado.

El trabajo interinstitucional que viene liderando el Senasa, ha avanzado mucho en 2016, sobre todo durante el invierno y la primavera. “La langosta no tuvo movimiento pero los técnicos sí, ya que recorrieron toda la zona de manera periódica para conocer cuál es la evolución de esta plaga, que tanto asustó al sector productivo el verano pasado, reconoció, por su lado, el director regional del Senasa, Carlos Grignola.

Ambos expertos coincidieron en que la fórmula para enfrentar la plaga está en el trabajo conjunto de organismos nacionales y provinciales, al que se le agrega el trabajo de investigación para estudiar la forma de anticipar y monitorear la plaga de una manera distinta, complementando los monitoreos tradicionales.

“Por suerte el plan de trabajo para el control de la plaga de langosta en las provincias de Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja y Córdoba sigue llevándose adelante, con el monitoreo permanente y en el caso de ser necesario aplicar para controlar un foco tener todos los medios para hacerlo”, dijo Grignola.

El rol del productor

En ese sentido, los expertos resaltaron el rol clave que tiene el productor. En los controles hay una corresponsabilidad: los productores deberán actuar en sus campos y el Senasa en montes naturales o terrenos donde no haya presencia de agricultores. “El objetivo es mejorar el impacto de las acciones y bajar las plagas lo máximo posible de una manera articulada; las provincias y la Nación, deben estar acompañando y articulando las acciones junto con el productor, que es el actor clave en la responsabilidad primaria del control de la plaga y a esto nos estamos abocando desde el sector privado”, dijo Rodríguez Prados.

El coordinador aseguró también que es importante rescatar el modelo que se implementó el verano pasado desde el Centro Regional NOA Sur durante el momento de mayor estallido de la plaga. “Impulsamos un comité de crisis, donde estuvieron involucrados instituciones nacionales, provinciales y municipales y productores. Esa articulación nos permitió una mayor eficiencia para controlar las langostas que aparecieron masivamente en Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca y que no llegaron a ocasionar daños de consideración”, agregó.

El apoyo del sector privado a través de la Sociedad Rural de distintas localidades, incluida Tucumán, permitió trabajar con mayor eficiencia. “En esta semana a raíz de toda la información que vamos disponiendo y que llega a través de los productores realizamos una aplicación aérea para controlar un pequeño foco en Matará, Santiago del Estero, para evitar su propagación”, finalizó Rodríguez Prados.

Los insectos

Las langostas son insectos que pertenecen al orden de los Ortópteros, y dentro de estos se encuadran en la familia Acrididae, que incluye unas 5.000 especies conocidas, de las cuales varios centenares generan daños y una veintena provocan auténticas devastaciones. Entre estas especies están las migratorias que pueden desplazarse a largas distancias y que son las causantes de terribles plagas.