Guillermo Alonso, el médico creador y fundador del área de Acupuntura del hospital Avellaneda, murió el sábado en las rutas catamarqueñas junto con su mujer, la arquitecta Silvia Muruaga. Según se informó, el VW Surán en el que viajaban tuvo un roce con un Peugeot 504 en la ruta 1° a la altura de Las Chacritas. Alonso perdió el control y desbarrancaron. Ambos murieron al instante. El conductor del otro automóvil resultó ileso.
El médico, de 60 años al igual que su mujer, había creado el área de Acupuntura en 1991 de forma pionera en la provincia; pero recién en 2012 este tratamiento no tradicional se convertiría en un servicio más del Avellaneda, con él como jefe del departamento. Espepecializado en China, era uno de los médicos con más conocimiento en el país sobre la acupuntura. De hecho, dictaba un posgrado a cientos de profesionales en Córdoba.
“Luego de estos 21 años de alentadora experiencia, el Comité de Docencia e Investigación del hospital ha concluido que esta modalidad terapéutica debe ser incorporada definitivamente al esquema asistencial de nuestro país, y que, sostenida en el tiempo y en los tres subsectores de salud (público, privado y obras sociales) puede implicar un impacto social altamente positivo”, reflexionó en una entrevista que brindó a LA GACETA en 2012. No fue la única vez que habló con este medio.
Por sus manos pasaron decenas de miles de pacientes que buscaban en la técnica oriental soluciones para sus padecimientos de alergias, distintos procesos inflamatorios, males reumáticos, asma hernia de disco, afecciones psiquiátricas y hasta consecuencias que les quedaron por complejos procedimientos quirúrgicos. “Esta es una buena herramienta para la salud”, la calificó en 2008.