Quienes aguardan a los Reyes Magos pondrán el agua para los camellos la noche del jueves. Hasta ese día, un grupo de peluqueros recibirá en la plaza Los Decididos de Tucumán, con agua y mucho hielo, a los que quieran cortarse el pelo y, de paso, ser solidarios. La consigna es “un corte por un juguete” y lo recaudado se destina al Hospital de Niños. El viernes, los mismos peluqueros acercarán las donaciones a las camas de los chicos internados.

Peluqueros Solidarios lleva adelante esta campaña desde 2010. En diciembre del año pasado se constituyeron como asociación civil. Según Pedro Reyes, su presidente, cuando comenzaron eran 30 peluqueros y el número se mantiene. “Quería hacer algo para devolver todo lo que Dios me da. Pensaba en que los chicos tuvieran sus juguetes, porque yo me hacía los míos con madera”, cuenta Reyes, que lleva 25 años dedicándose a la peluquería y atiende a sus clientes en Bolívar y Las Heras.

Mientras Reyes hablaba, sus compañeros preparaban el sector de la plaza, sobre Ayacucho, en el que atenderán hasta el jueves, de 9 a 19. Algunos acomodaban el tablón y las sillas, prestadas por el Hogar San Roque, otros colocaban el hielo en las conservadoras y dos empleados de la Municipalidad capitalina instalaban la iluminación.

Mientras esperaban que llegara la carpa que arma gratuitamente una empresa todos los años, la ronda del mate se extendía a la sombra de los árboles. “Acá no tenés cansancio, ni calor, ni frío. El año pasado nos agarró la lluvia y la gente seguía viniendo”, afirmó Eliana Banuera, con su hijo, Gael, en brazos. Para la vocal primera de Peluqueros Solidarios, trabajar por y para los niños es maravilloso. “Lo gratificante es verlos sonreir”, enfatiza.

Durante esta semana todos cierran sus peluquerías para dedicarse al proyecto. Cubren los gastos exprimiendo los propios bolsillos y reciben donaciones. Según Reyes, muchos preguntan si hay algún político involucrado. “No, cuando uno pone voluntad y deja las diferencias de lado se puede construir”, sostuvo.

A lo largo del año los miembros de la Asociación visitan hogares de ancianos; les cortan el pelo y comparten momentos con ellos. También celebraron el Día del Niño en Chasquivil, en el corazón de los cerros tucumanos, llevando su trabajo y muchos juguetes.

“El objetivo a largo plazo es contar con un lugar para darles de comer a los chicos de la calle”, afirmó Reyes, y de paso confesó que cuando empezaron con esta movida, en 2010, no imaginaron que la campaña de Reyes Magos se sostendría durante tanto tiempo.

La mañana del 6 de enero los peluqueros cambiarán las tijeras por juguetes y tres de ellos se disfrazarán de reyes magos para ingresar al Hospital de Niños. Guillermo Muñoz será uno de ellos. “El año pasado, un nene me saludó sorprendido y me dijo que creía que los reyes no lo iban a encontrar en su casa y no iban a saber que estaba internado”, reveló.

Pero ellos no serán los únicos que recorrerán las salas. En 2016, Luciana Albornoz se puso en la piel de Peppa Pig y relata, con lágrimas en los ojos, que una chiquita saltaba en la cama de la emoción cuando la vio entrar. La peluquera explica por qué se acercó a sus colegas solidarios: “estaba ayudando a un vecino chiquito que padecía cáncer y finalmente falleció. Su mamá me pidió que colaborara en el hospital”. Según Luciana, que vive en San Pablo, hay gente en algunos barrios del sur que se organiza para llenar autos con juguetes y llevarlos a la plaza.

“En Tucumán hay mucha gente solidaria”, celebró Reyes después de agradecer y despedir a los municipales que dejaron instalada la luz para la carpa. Rápidamente, los juguetes empiezan a acumularse.