NUEVA YORK.- El nuevo secretario general de Naciones Unidas, el portugués António Guterres, trazó e su primer día en el cargo un oscuro panorama de la situación política e instó a los Gobiernos a la paz, el diálogo y el respeto. “Todo a lo que aspiramos como familia humana -la dignidad y la esperanza, el progreso y el bienestar-, depende de la paz. Pero la paz depende de nosotros”, dijo ayer el ex primer ministro portugués y ex comisario de la ONU para los refugiados, que toma el relevo del surcoreano Ban Ki-moon.

Según declaró Guterres, le preocupa sobre todo una cuestión: cómo ayudar a las millones de personas que sufren la guerra sin que haya visos de que ésta acabe. “Mujeres, niños y hombres son asesinados y heridos, desplazados y asolados por la pobreza”. Incluso se atenta contra convoys humanitarios y hospitales, criticó sin mencionar expresamente Siria.

“Nadie gana estas guerras, todos pierden. Billones de dólares se emplean en destruir sociedades y economías, alimentando ciclos de desconfianza y miedo que pueden prolongarse durante generaciones”, agregó.

Guterres apeló a ciudadanos y Gobiernos de todo el mundo a convertir la paz en el primer propósito de año nuevo. “Desde la solidaridad y la compasión en nuestro día a día al diálogo y el respeto entre las diferencias políticas. Desde los ceses del fuego en el campo de batalla a los acuerdos en la mesa de negociación para lograr soluciones políticas”, declaró. El nuevo secretario general de la ONU, de 67 años, está considerado un eficaz negociador y habla fluidamente cuatro idiomas.

El legado

Ban Ki-moon dejó su cargo luego de ocho años en los que se reforzó la imagen de unas Naciones Unidas. Su mayor legado, tal como admitió el diplomático surcoreano, de 72 años, en una de sus últimas entrevistas, es haber logrado que casi 200 países ratificaran el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, que compromete a los firmantes a reducir las emisiones contaminantes para evitar el calentamiento global.

En los círculos diplomáticos, Ban es considerado como un secretario que no alentó el debate y rechazó las opiniones contrarias a las suyas; además de ser criticado por no tomar iniciativas y esperar el consenso del Consejo de Seguridad antes de actuar. (DPA)