BUENOS AIRES.- “Me pasé varios meses donde sentía que corría y no podía llegar. Pero a fin de año sentí como un alivio, sentí como que se me acomodaron las cosas. No solo era el rol interno sino también el rol externo. Eran todas pruebas nuevas, desafíos nuevos. Pero a fin de año siento que ya entiendo cómo es la tarea, me empiezo a sentir cómodo en el rol, más allá de que la exigencia no baje”. Así lo expresó ayer el presidente, Mauricio Macri, tras cumplir un año en su función.
En declaraciones a radio Nihuil de Mendoza, afirmó además que necesita “tener un equilibrio, lograr dormir bien, tener tiempo para los afectos, para la reflexión” porque, remarcó, “la tarea es gigantesca”. En ese sentido, reiteró que por la responsabilidad que tiene “no hay vacaciones”.
“Cuando la responsabilidad es tanta, esta responsabilidad que me genera que tanta gente tenga esta esperanza que tiene hoy sobre el futuro, no hay sábado, no hay domingo, no hay vacaciones, lamentablemente. Pero me siento tan comprometido que no lo siento tan traumático, lo vivo como un momento único de mi vida, donde intento dar todo lo que tengo para dar, para que cada vez a más gente le vaya mejor”, afirmó.
Macri también señaló que busca un equilibrio, que tanto su familia, sus amigos y su equipo le piden “que baje el ritmo”, pero advirtió que “el punto de partida fue muy duro, porque dejaron un país quebrado, aislado del mundo”.
Por último, consideró que su primer año de gestión fue “sólo el comienzo de un largo camino”, pero afirmó que “fue positivo, principalmente por el crecimiento del argentino promedio”. (DyN)