Se han quitado capas y capas de pintura, virtual y físicamente, del retablo de Gante, del siglo XV. Se trata de una renombrada obra con imágenes bíblicas en paneles de madera que revelan, por primera vez en cientos de años, las pinceladas individuales de las pinturas originales.

En esta primera fase de la restauración de una de las primeras obras de arte en las que se utilizaron pinturas de óleo en gran escala, las nuevas técnicas de escaneo permitieron descubrir habilidades singulares de los hermanos flamencos Jan y Hubert Van Eyck debajo de varias capas de pintura y barniz.

La restauración viene realizándose en los últimos cuatro años en el Museo de Bellas Artes de Gante, en Bélgica, e implica un trabajo meticuloso que ha llevado a diversos descubrimientos, incluido el fechado de varios paneles de la madera de los mismos robles.

El retablo consiste de 12 paneles y tiene en el centro el más icónico de ellos, “La adoración del cordero místico”. Describe una liturgia en un paisaje rico en simbolismo religioso. En medio está un cordero blanco sobre un altar, que tiene una herida en el pecho de la que emana sangre.

Llamativo

El retablo tiene también un lado oscuro. Han robado algunas de sus partes en repetidas ocasiones, incluidos los nazis, que almacenaron la obra completa en una mina de sal durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial.

De hecho, desde 1934 falta un panel, “Los jueces justos”, en la esquina exterior izquierda. Si bien se reemplazó con una copia, todavía circulan teorías sobre dónde podría estar el original.

El trabajo puede verse en el museo porque lo realizan detrás de paredes de vidrio. Los restauradores no estaban autorizados a remover toda la barnizada. Sin embargo, les dieron luz verde para realizar esta peligrosa tarea después de que, con la nueva tecnología para escanear, se confirmaron las corazonadas de que lo que estaba debajo era muchísimo más asombroso y había mayor certeza que nunca antes de que lo habían pintado los Van Eyck y lo habían terminado en 1432.