El presupuesto 2017 aprobado por la comisión directiva de la Acción Social de la UNT (Asunt) prevé un déficit de más de $13 millones. Así, la obra social universitaria no tendrá un año fácil, según predicen los números que las autoridades aceptaron y enviaron al Consejo Superior para su tratamiento.

¿Cómo se llega a esta cifra? El “Cálculo de Recursos y presupuesto de gastos e inversiones de la obra social de la UNT”, señala que el próximo año la Acción Social obtendrá “ingresos operativos” por $ 582,4 millones y egresos también operativos por $ 595,7 millones. La diferencia arroja una cifra negativa de más de $13 millones. Este cálculo fue realizado por el presidente, Diego Silvera; y por del jefe del departamento Técnico y Administrativo, Roberto Acosta.

Esa resolución (N°305) explica en las pautas para la elaboración del presupuesto que se prevé un posible incremento en los salarios de los trabajadores de la UNT de un 30% para el próximo año; el mismo porcentaje de aumento en las cuotas de graduados y adherentes (un 30%) y una inflación mensual de 1,5%. También, teniendo como referencia esa inflación se proyectaron las ventas en farmacia y óptica.

Además, estiman que habrá “ingresos financieros” por unos $ 8 millones. Estas son las ganancias obtenidas, entre otras cosas, por los préstamos a los afiliados.

El 17 de octubre, LA GACETA publicó un informe que daba cuenta de la crisis que arrastraba la obra social universitaria, con un déficit de más de $10 millones. Entre las causas que la habían llevado a esta situación, la desafiliación sistemática era una de ellas. Esto comenzó a darse a raíz de una resolución emanada por el Consejo Superior (N°1786/2006) que permitió la “libre afiliación”, lo que ocasionó que muchos afiliados se pasaran a la obra social del gremio no docente (Osfatun) y, en menor medida, a otras. Pero no solo eso, también una serie de medidas y exigencias de coberturas que desbalancearon las cuentas.

Dos días después, el 19 de octubre, Silvera le quitó gravedad a la situación y aseguró que Asunt no iba a ir la quiebra, muy por el contrario, que estaba “transitando un proceso de plena recuperación”. Nueve días después, el Consejo Directivo aprobó la resolución 305, que prevé un déficit de $13 millones para el próximo año.

Esa misma semana iban a realizarse las elecciones para renovar a los representantes docentes en el Consejo Directivo. Pero la contienda nunca pudo realizarse porque la Junta Electoral dio de baja a la lista que apoyaba el gremio, Adiunt. Solo quedó la lista oficial que llevaba como candidatos a los mismos consejeros que ya estaban en funciones. El planteo incluyó denuncias por firmas apócrifas en la lista de Adiunt. Frente a esto, el gremio presentó un recuso de amparo y una medida cautelar ante el juez federal N°1, Daniel Bejas. El fallo del magistrado le dio la razón a la lista opositora.

Ajustadísimos

Ayer, Silvera confirmó que los cálculos de 2017 dan “un resultado operativo deficitario”. Sin embargo, dijo que es menor al de 2015. Y añadió que están tomando medidas para achicarlo; por ejemplo, el congelamiento de la planta de personal. También esperan los resultados de los ingresos financieros (los $ 8 millones). Son, básicamente, lo que vuelve de los préstamos y también los intereses obtenidos de inversiones bancarias.

El presidente de la obra social universitaria detalló que la institución “tiene líneas de créditos asistencial y de salud a tasas menores que las de mercado para los afiliados que las necesitan. “Y cuando tiene el dinero en los bancos lo invierte para producir intereses”, afirmó.

Por estos día, el presupuesto 2017 de Asunt está pendiente de análisis en la Comisión de Hacienda de la UNT. Se trata de una instancia previa al momento de tratamiento en el Consejo Superior.