Hoy se celebra el Día Mundial de las Víctimas del Tránsito, una fecha institucionalizada por Naciones Unidas para concientizar sobre una problemática que se cobra millones de vidas por año.

En los primeros nueve meses del año, la Policía de Tucumán relevó 200 muertos en accidentes viales. Detrás de la cifra, hay historias de vidas truncas que impactan en cada familia y en la sociedad en su conjunto. 

Sobre el país, la Argentina, a diferencia de otros lugares, no tiene nada que celebrar: en los últimos 25 años no han disminuido la cantidad de víctimas mortales en ocasión de accidentes de tránsito sino que, cuanto mucho, se ha mantenido en una dolorosa meseta, según la información de la asociación civil Luchemos por la Vida.

El listado de países que mejor hicieron los deberes en materia de tránsito está encabezado por España, que en el período 1990-2004 logró diminuir un 81% los muertos en accidentes en calles o rutas. Le siguen Suecia, con una merma del 63%; Holanda, con el 59%; y Estados Unidos, con el 27% menos. Nuestro país, sostiene Alberto José Silveira, presidente de Luchemos por la Vida, durante todo ese tiempo se ha mantenido en una cifra que oscila entre 7.000 y 8.000 víctimas mortales por año, sin poder bajar el promedio.

Silveira es contundente en sus apreciaciones: si en Argentina los números continúan en rojo es porque son pocas las cosas que se hacen desde el Estado para revertir la tendencia. “Los países que han mejorado sus cifras han asumido un compromiso real con la seguridad vial, hay una política genuina y responsable al respecto. No es nuestro caso”, dice el experto. Luego, enumera las acciones que en el resto del mundo dan resultados:

1.- Controles y sanciones. “Cuando un argentino viaja a España, por ejemplo, respeta todas las normas de tránsito. Y lo hace porque sabe que los controles son rigurosos; y las multas, cuantiosas. Los controles y las sanciones deben asegurar que las leyes de tránsito se cumplan, pero no tienen sentido si se hacen esporádicamente y no son rigurosas”.

2.- Otorgamiento responsable de las licencias de conducir. “En muchos municipios de la Argentina es común que otorguen las licencias por amiguismo, por dinero, o sin ningún examen al conductor. Nos hacen estacionar un auto en tres movimiento entre dos caballetes, pero lo cierto es que nunca nadie en el mundo ha muerto atropellado por un auto que está estacionando... Es importante que los municipios tomen consciencia de que la licencia de conducir debe otorgarse de manera muy responsable”.

3.- Educación Vial. “De una vez por todas, hay que dar educación vial en las escuelas”, dice el experto, con tono exaltado. “Debe darse de manera sistemática a lo largo de toda la escuela y transversal a todas las materias. No sirve una asignatura específica. En Matemáticas, en Física, en Inglés, en todas las materias se puede abordar la seguridad vial”.

4.- Infraestructura vial. “Las rutas en mal estado también ocasionan accidentes. En Argentina hay rutas que están mal, pero que además están mal señalizadas y esto atenta contra la seguridad. Falta cartelería visible y bien ubicada, banquinas asfaltadas, delimitadores, reductores y pavimento con mantenimiento periódico”, sostiene.

El factor humano

La mayoría de los accidentes son ocasionados por errores humanos. Las estadísticas atribuyen hasta un 85% a la imprudencia de los conductores, ya sea por exceso de velocidad, por manejar habiendo consumido alcohol o desapegándose de las normas de tránsito en general.

El resto de los accidentes están vinculados con fallas del camino o del vehículo. “Pero, en definitiva, todos los accidentes son atribuibles al error humano -sostiene Silveira-. Detrás de un camino en mal estado hay un funcionario que no cumple con su tarea. Y detrás de un vehículo que falla hay un conductor que probablemente no hizo el mantenimiento adecuado”.

Silveira insiste en la necesidad de reforzar los controles y ser más estrictos con las sanciones. En este punto se plantea una aparente contradicción: ¿por qué los municipios no son severos con las sanciones, si las multas son una de sus principales fuentes de ingresos? “He conversado con intendentes que te dicen, descaradamente, que los controles y las multas restan votos -reveló-. Existe esa creencia, que es falsa, porque si gracias a esos controles y sanciones disminuimos las muertes en accidentes, no creo que ningún ciudadano deje de acompañar a la gestión”.


Una ruta endiablada se llevó ocho vidas 
La familia Coria vive a la vera de la ruta 38, en la zona del río Chico (Aguilares), donde la mayoría de los vecinos asegura que ese tramo está maldecido por tantos accidentes.
“Esta ruta está endiablada” sostiene Manuel Roque Coria (51 años), un vecino de Aguilares que desde hace 20 años vive a orillas de la ruta 38, en cercanías del río Chico. Es uno de los tramos más trágicos de la carretera  a causa de los accidentes de tránsito. De ahí la sentencia de Coria que, sin dudas, trató de definir lo espantoso.
En lo que va del año, en ese sector fallecieron ocho personas en distintos percances, y otras 10 resultaron heridas. Entre estas víctimas están los cinco operarios de la empresa Alpargatas, que perecieron  tras colisionar de frente con una camioneta Toyota Hilux que salió de su carril. En toda la jurisdicción de la ciudad, que incluye calles y otras rutas secundarias, la cifra de muertos superó las 12 personas.
“Aquí a veces no se puede dormir por la sirena de las ambulancias y los reventones que producen los choques. Por eso tengo miedo de que, algún día, un loco vaya directo a mi casa” admite Coria. El temor es comprensible: su vivienda está a apenas unos 20 metros de la ruta. “Se pusieron  luces y la locura sigue. Hay choques  a plena luz del día. Hace 30 años que vivo aquí y nunca he visto tantos accidentes como ahora”  agregó.
El jefe de la división Criminalística de la Regional Sur, Ramón Martínez, observó que el tramo en cuestión, que se extiende desde el río Medinas hasta el río Chico, a lo largo de 5 kilómetros,  es peligroso no sólo porque la ruta tiene el ancho de una trocha que no responde al desborde de tránsito que hay en la zona, sino también porque la iluminación y las señalizaciones son escasas.
“La zona tiene  varios cruces y accesos que en las horas pico genera una enorme congestión vehicular. El sector se convierte en una especie de embudo”, sostuvo. “El factor humano es otro de los que inciden sobremanera en este caos. Gente que no respeta las normas de tránsito, que circula a alta velocidad. En esto la impaciencia se convierte en la madre de la imprudencia”, advirtió. Martínez también mencionó el hecho de que es cada vez más elevada  la cifra  de quienes conducen  alcoholizados. Además, advirtió que los motociclistas son los más  arriesgados y desaprensivos.
Obras
La intendenta  de Aguilares, Elía  Fernández, dijo que la elevada mortalidad que registra la ruta 38 obligó al municipio a realizar distintas obras; algunas se ejecutaron y otras están en proyecto.
“La cuestión es mejorar la seguridad de los usuarios  de la ruta. Y en ese sentido hemos procedido a iluminar cinco kilómetros del tramo que se prolonga desde  la Villa Nueva  hasta el río Chico -precisó-. Al mismo tiempo construimos una bicisenda que llega hasta la fábrica Alpargatas”, comentó. “Ahora nos abocamos a abrir un camino alternativo que se extenderá desde la planta textil hasta el ejido urbano, pasando por el puente nuevo sobre el arroyo Barriento. Son trabajos concretos  que van a descongestionar la traza vieja de la 38 y pensamos que también contribuirán a reducir las cifras de accidentes”, resaltó. La jefa comunal también anunció que gestiona ante Vialidad de la Nación una autorización para instalar al menos dos semáforos en los sectores de mayor peligrosidad del municipio.
“Está claro que uno puede  hacer  trabajos  que  ayuden a mejorar  la seguridad en la ruta -indicó-, pero si los conductores  no son responsables y no respetan las normas de tránsito,  vamos  a tener que seguir lamentando víctimas”.


Una ruta endiablada se llevó ocho vidas 

La familia Coria vive a la vera de la ruta 38, en la zona del río Chico (Aguilares), donde la mayoría de los vecinos asegura que esetramo está maldecido por tantos accidentes.

“Esta ruta está endiablada” sostiene Manuel Roque Coria (51 años), un vecino de Aguilares que desde hace 20 años vive a orillas de la ruta 38, en cercanías del río Chico. Es uno de los tramos más trágicos de la carretera  a causa de los accidentes de tránsito. De ahí la sentencia de Coria que, sin dudas, trató de definir lo espantoso.

En lo que va del año, en ese sector fallecieron ocho personas en distintos percances, y otras 10 resultaron heridas. Entre estas víctimas están los cinco operarios de la empresa Alpargatas, que perecieron  tras colisionar de frente con una camioneta Toyota Hilux que salió de su carril. En toda la jurisdicción de la ciudad, que incluye calles y otras rutas secundarias, la cifra de muertos superó las 12 personas.

“Aquí a veces no se puede dormir por la sirena de las ambulancias y los reventones que producen los choques. Por eso tengo miedo de que, algún día, un loco vaya directo a mi casa” admite Coria. El temor es comprensible: su vivienda está a apenas unos 20 metros de la ruta. “Se pusieron  luces y la locura sigue. Hay choques  a plena luz del día. Hace 30 años que vivo aquí y nunca he visto tantos accidentes como ahora”  agregó.

El jefe de la división Criminalística de la Regional Sur, Ramón Martínez, observó que el tramo en cuestión, que se extiende desde el río Medinas hasta el río Chico, a lo largo de 5 kilómetros,  es peligroso no sólo porque la ruta tiene el ancho de una trocha que no responde al desborde de tránsito que hay en la zona, sino también porque la iluminación y las señalizaciones son escasas.

“La zona tiene  varios cruces y accesos que en las horas pico genera una enorme congestión vehicular. El sector se convierte en una especie de embudo”, sostuvo. “El factor humano es otro de los que inciden sobremanera en este caos. Gente que no respeta las normas de tránsito, que circula a alta velocidad.

En esto la impaciencia se convierte en la madre de la imprudencia”, advirtió. Martínez también mencionó el hecho de que es cada vez más elevada  la cifra  de quienes conducen  alcoholizados. Además, advirtió que los motociclistas son los más  arriesgados y desaprensivos.

Obras

La intendenta  de Aguilares, Elía  Fernández, dijo que la elevada mortalidad que registra la ruta 38 obligó al municipio a realizar distintas obras; algunas se ejecutaron y otras están en proyecto.

“La cuestión es mejorar la seguridad de los usuarios  de la ruta. Y en ese sentido hemos procedido a iluminar cinco kilómetros del tramo que se prolonga desde  la Villa Nueva  hasta el río Chico -precisó-. Al mismo tiempo construimos una bicisenda que llega hasta la fábrica Alpargatas”, comentó.

“Ahora nos abocamos a abrir un camino alternativo que se extenderá desde la planta textil hasta el ejido urbano, pasando por el puente nuevo sobre el arroyo Barriento. Son trabajos concretos  que van a descongestionar la traza vieja de la 38 y pensamos que también contribuirán a reducir las cifras de accidentes”, resaltó. La jefa comunal también anunció que gestiona ante Vialidad de la Nación una autorización para instalar al menos dos semáforos en los sectores de mayor peligrosidad del municipio.

“Está claro que uno puede  hacer  trabajos  que  ayuden a mejorar  la seguridad en la ruta -indicó-, pero si los conductores  no son responsables y no respetan las normas de tránsito,  vamos  a tener que seguir lamentando víctimas”.