Pobreza, miseria, inseguridad, abandono, exclusión social, nos remiten a un problema social, forman parte de las características de un asentamiento humano, que representa formas de hábitat informales o inadecuadas. En 1950, un tercio de la población mundial vivía en las ciudades. En 2006, la proporción aumentó hasta un 50%, y alcanzará los dos tercios de aquí al año 2050, es decir, un total de 6.000 millones de personas, señala la Organización de Naciones Unidas. La entidad internacional señala que los Estados miembro se han comprometido a mejorar las vidas de al menos 100 millones de habitantes de tugurios para el año 2020.
Techo, una organización que busca superar en Latinoamérica y el Caribe la situación de pobreza en la que viven miles de personas en asentamientos precarios, a través de la acción conjunta de sus pobladores y jóvenes voluntarios, acaba de presentar en la Legislatura tucumana un relevamiento sobre este tipo de instalación humana. En San Miguel de Tucumán, más de uno de cada 10 habitantes viven en este tipo de informalidad. Durante seis meses, la organización efectuó encuestas, entrevistas y recorridas por los asentamientos tucumanos para determinar su cantidad, su ubicación y saber cómo viven.
Contabilizaron 67, en los cuales viven 18.945 familias, es decir, 87.150 ciudadanos. La mayoría de estos conglomerados están alejados de la “ciudad formal”; por ejemplo, sus habitantes deben viajar hasta una hora para llegar a un hospital. Se determinó que el 94% en la capital y se caracterizan por ser una continuación de la trama de la ciudad y, además, son menos poblados que las villas. Cuentan con calles trazadas y con espacios verdes.
Las segundas constituyen un 6% y son más irregulares en sus formas. La mayoría de los asentamientos se ubica menos de 10 metros de ríos; rutas o vías, considerados factores de riesgo. Ocho de cada 10 barrios se inundan cuando se producen tormentas intensas. El 100% carece de acceso a los servicios de agua potable, cloacas y gas natural; se emplean garrafas o leña para cocinar o calefaccionar. Como positivo, la entidad destacó que en el 60% de las ocupaciones los vecinos ya se organizaron para resolver las problemáticas de sus hábitats.
El trabajo fue presentado por la titular de la comisión de ONGs de la Legislatura, sin embargo, llamó la atención que ningún colega la acompañara en calidad de oyente.
Los asentamientos son una expresión de la injusta distribución de la riqueza. Alguien que se instala en un asentamiento es porque no tiene dónde vivir, carece de trabajo y está marginado por el Estado. A menudo, sus moradores son estigmatizados por una buena parte de la sociedad, como si fueran delincuentes.
Estas ocupaciones reflejan también el escaso o nulo esfuerzo de la clase dirigente en los últimos lustros por mejorar la calidad de vida de estos conciudadanos a través de políticas públicas eficaces. Qué ejemplo más contundente que la ausencia de todos legisladores -menos una, en este caso- durante la presentación del informe de Techo, en su misma casa. Da la impresión de que los representantes del pueblo permanecen ajenos a los problemas sociales. “Hay bienes básicos como la tierra, el trabajo y la casa y servicios públicos como la salud o la educación, la seguridad y el medio ambiente de los que ningún ser humano puede ser excluido”, afirma el papa Francisco. Sin educación no es posible el progreso; sólo con ella se puede alcanzar la dignidad de todos los miembros de una sociedad.