La División Sustracción de Automotores realizó una serie de controles de rutina en la localidad de Garmendia y en una sola jornada, se hallaron seis motos robadas en la capital tucumana.
Los efectivos, a cargo del comisario Cándido Galván y Marcelo Beltrán, se trasladaron de madrugada y comenzaron los controles antes de las 7. Apenas una hora después de comenzar, secuestraron una Honda Wave que no tenía patente y que contaba con pedido de secuestro. El conductor, de 30 años, no fue aprehendido por decisión de la Justicia.
Cerca de las 9, inspeccionaron una Gilera 125cc que tampoco tenía patente y que, además, tenía los números del motor limados. Fue secuestrada, pero su conductor quedó libre.
Durante el mediodía, hicieron frenar al conductor de una Honda XRL 125. Si bien el rodado no tenía pedido de secuestro, el motociclista -de 33 años- les explicó que no tenía los documentos porque la había comprado a otro hombre, a un precio muy bajo. Luego se fue caminando, por que el rodado quedó retenido.
Los últimos secuestros se realizaron en un taller ubicado en la localidad que limita con Santiago del Estero. El dueño del lugar, un hombre de 42 años, permitió a los efectivos hacer la requisa y estos se llevaron tres motos de allí: Dos Honda CG y una Yamaha Crypton que tenían pedido de captura por robo. La fiscalía de turno ordenó que se hicieran las actas correspondientes pero que no se privara de la libertad al mecánico propietario.
Tras estos hallazgos, la División sospecha que existe un nuevo modus operandi en la provincia. Según esa hipótesis, los ladrones se adueñan de las motocicletas en la capital tucumana y en las localidades vecinas y luego les quitan las patentes y les liman los números que las identifican. Luego las trasladas hasta Garmendia para comercializarlas allí, o bien pasan la frontera y las venden en Santiago del Estero.