Al casco lo tiene reposando en una columna, al lado de una moto Yamaha negra, mientras él vende diarios. Sergio González recuerda todos los accidentes que han ocurrido últimamente (fallecieron unos nueve motociclistas en los últimos cuatro días) y otros más sangrientos que se le han grabado en la cabeza. Cree que el secreto de nunca haber protagonizado un siniestro es el ser precavido, lo que considera su gran cualidad.
“Hay que estar siempre atento a lo que pasa alrededor, porque un accidente puede ocurrir en cualquier lado; hay que respetar los semáforos; e ir a una velocidad adecuada. Y algo importante: yo no tomo alcohol, pero en la calle se ven muchos jóvenes manejando alcoholizados. Eso provoca una cadena de accidentes”, comenta González, que usa su moto desde hace 15 años como único medio de transporte. La velocidad también es algo crítico, según González: “a mi hijo de 22 años le saqué la moto porque andaba rápido. Así cualquiera se mata. Hay que andar despacio en la ciudad”.
Cuando empieza a hacer calor -agrega el canillita- es cuando más controles se deberían hacer en rutas y avenidas, sobre todo. “Muchas familias, que circulan en moto, van a los ríos o balnearios, como La Aguadita o El Cadillal, hacen un asado y toman. Es un clásico. Después los conductores salen a las rutas alcoholizados. Allí deberían estar los controles permanentes para evitar accidentes”, piensa en voz alta González.
Cristian Toledo, de 34 años, comenta que tiene familiares que trabajan en hospitales públicos de la provincia, y por ello sabe que la mayoría de los accidentes de tránsito tienen como protagonistas a los motociclistas. Él maneja una moto desde hace ocho años y cree que hay peligro en todas partes, pero que los motociclistas tienen una gran cantidad de culpa porque no cumplen con las normas de tránsito: “son muy imprudentes, no usan casco, que es nuestra herramienta básica de seguridad. Si se respetaran las leyes, no tendríamos tantos accidentes”.
Por otra parte, Toledo señala a las avenidas Aconquija, Mate de Luna y Jujuy como las más peligrosas, debido a que por allí circulan todo tipo de vehículos, pesados y livianos, a gran velocidad. “Yo vivo en la Jujuy al 3.000, sobre la misma avenida. Allí veo constantemente accidentes de motos. Es una de las peores de la provincia”, asegura.
Sin distinción
Ser hombre o mujer al volante no inclina la balanza en un posible accidente de tránsito, sostiene Cynthia Patti, una motociclista de 42 años que vive en la capital tucumana y que maneja su moto desde hace ocho años. La mujer cree que el secreto para no involucrarse en un siniestro en la vía pública es estar bien protegida (“siempre uso casco”) y tener mucho cuidado. Los sectores donde tiene que prestar especial atención son las avenidas y, especialmente, la Mate de Luna: “allí circulan a gran velocidad y te llevan puesto, como si nada”.
Por otra parte, Patti sostiene que la Provincia o el Municipio deberían hacer más controles, porque son muchos los motociclistas que no usan casco, por ejemplo. “Me da bronca al verlos que llevan el casco en el brazo. Son pocos los que cumplen con las normativas”, resalta.
“Zona libre”
Correr carreras le ha dado seguridad en las calles tucumanas, y le permite reaccionar con naturalidad ante cualquier riesgo. Eso dice Franco Mendoza, de 20 años, que cuenta que durante muchos años compitió en la categoría “zona libre”.
“Obvio que en la calle hay que andar a 40 o 50 km por hora. Porque si te pasás a 80, ya tenés un auto encima y eso puede ocasionar un accidente”, recomienda el joven, que asegura que “vive” sentado en la moto. Entre los lugares más peligrosos de la ciudad, señala a las avenidas, y en particular a la esquina de Roca y Bernabé Aráoz (“allí no hay semáforo”). Antes de arrancar, se le pregunta por qué no lleva casco ni él ni su mujer, que lleva en brazos a un pequeño niño. Mendoza contesta que se lo olvidó en su casa.