Dos adolescentes, de 15 y 14 años, fueron atrapados por el 911 ayer mientras conducían una camioneta que había sido robada el sábado. El más grande quedó alojado en el Instituto Roca y el más chico fue entregado a sus padres. Desde la fuerza, aseguran que no es el primer vehículo que robaban.
Una patrulla y dos motos del 911 salieron a toda velocidad hacia Virgen de la Merced al 1.800 porque allí había sido vista una camioneta Ford Courier que había sido robada el sábado en Monteagudo al 700. El dueño había dejado la llave puesta mientras descargaba gaseosas en un negocio y los adolescentes se la llevaron.
Luego de una corta persecución, la camioneta frenó y de ella salieron corriendo los dos jóvenes en distintas direcciones. Sin embargo, los efectivos, al mando de los comisarios Daniel Ruiz y Joaquín Girvau, lograron atraparlos. Cuando los llevaron a la comisaría 11, desde la Justicia les ordenaron que el más grande fuera llevado al Instituto Roca y su cómplice fuera entregado a sus padres.
Reincidentes
La división Sustracción de Automotores, a cargo del comisario Cándido Galván, ya estaba tras los pasos de los adolescentes. Según se cree en la fuerza, serían al menos cinco los automóviles que robaron y todos de la misma manera, sin violencia y aprovechando los descuidos de los dueños. Lo que juega a favor de los investigadores es que en los últimos días se dieron tres de esos presuntos cinco casos.
El miércoles, un muchacho de 22 años de Leales que trabaja como conductor de un remis rural había denunciado que dos jóvenes le habían robado el auto mientras esperaba pasajeros. En el vehículo, además, había un uniforme y una chapa identificatoria de policía, que pertenecían a su hermano.
Un día después, la policía vio el auto circulando por la zona sur de la capital. Lo persiguieron, pero en ese momento, los conductores lograron escapar.
Desde ese día comenzaron a sospechar que los autores de los robos eran los dos adolescentes atrapados ayer. Incluso, se pidió una orden de allanamiento para ingresar al domicilio del más grande. Allí encontraron las cosas del efectivo policial, hermano del chofer del remis rural.
En tanto, el jueves un hombre de 65 años denunció que alguien le había robado un Peugeot 306 que había dejado estacionado con las llaves puestas en la avenida Juan B. Justo y España. El denunciante ingresó a un gimnasio durante un par de minutos y al salir, el vehículo no estaba.
Ese mismo día, a la noche, la fuerza recibió un llamado anónimo en el que se les avisaba que estaban desarmando un auto en el barrio Lola Mora, en el que viven los adolescentes. Cuando los policías llegaron allí, encontraron el Peugeot 306 robado. Tenía los vidrios rotos y ya le habían robado un neumático trasero. Antes de llevárselo de allí, un oficial tomó fotografías y un sargento estudió el vehículo para ver si tenía huellas. Si bien no encontraron a las personas que habían robado y estaban desarmando el Peugeot, las sospechas recayeron inmediatamente sobre los jóvenes.