Capitalizar aprendizajes y errores. No temerle a la tecnología, aprovechar ese ADN de “cuidadora” que parece estar impreso en la mujer, potenciar esos atributos con socios varones. Esas con apenas algunas de las consignas que acerca la cofundadora del Fondo de Inversión NXTPLabs Marta Cruz, cuando habla de emprendurismo y género; y esos son, con seguridad, algunos de los temas que ella planteará el jueves, a las 20.30 en el Hilton Garden IIN, en la charla “Emprendimiento y diversidad de género, una ecuación positiva”, con la que la ong “Mujeres en red” cerrará su ciclo anual.
Licenciada en administración (UBA), especializada en marketing y comunicaciones, mentora de emprendedoras en muchas de las organizaciones líderes mundiales en el tema, desde 2013 Cruz lidera “Mujer emprendedora LAC”, iniciativa sin fines de lucro que nace desde NXTP Labs, para inspirar a más mujeres a crear empresas de alto impacto.
Cuando se le pregunta cómo arrancó con NXTPSLabs, se remonta a 2011. “Nuestros amigos nos dijeron que estábamos locos, porque en 2011 dijimos que íbamos a invertir en más de 200 compañías de base tecnológica en etapas tempranas, y que íbamos a tener retorno de la inversión entre tres y seis, siete veces. Y hoy nuestro portafolio tiene 174 inversiones, de las cuales 41 son con compañías que superan los U$S 100 millones dólares”, recuerda.
-¿Creció la presencia femenina desde entonces?
- Cuando comenzamos con nuestro socio con nuestro fondo de inversión, solo el 2 % de las compañías tenían al menos una fundadora mujer. Hoy, el 26% de las compañías tienen al menos una fundadora mujer. Desde mi participación en Voces Vitales, o en Mujeres emprendedoras, en Uruguay, ya veníamos hablando de la necesidad de la diversidad de género en el mundo empresarial, y en los otros ámbitos también. Así se logra una multiplicidad de miradas que no las da un solo género.
- ¿Porqué hay tan poca presencia femenina en el mundo de las finanzas duras?
- En parte por el hecho de que somos menos arriesgadas, porque nunca vamos a poner en juego el patrimonio familiar.
- ¿ Realmente es así?
- Totalmente. Hay una encuesta financiada por la consultora EyY (ex Ernst & Young) en la que se determinaron todos estos factores; entre ellos, que las mujeres emprendedoras, en general, tienen por lo menos educación terciaria; y que vienen de una familia emprendedora. Pero, hay que ver cuáles son las motivaciones que nos llevan a emprender; en la mujer, tienen que ver con la realización personal, con el hecho de generar empleo, de emplear a otros. Y el dinero es la consecuencia; en cambio en el varón el objetivo principal es hacerse millonarios. Por el otro lado, como la mujer nunca va a poner en juego el patrimonio familiar, esos emprendimientos tampoco son tan explosivos como pueden ser los del varón; de modo que no hay muchas mujeres que puedan contar sus experiencias para inspirar a otras, a diferencia de Mercado Libre, o de OXL; como “role models” a los que todo el mundo se quiere parecer. Por el otro lado, la mujer siempre está buscando generar un impacto social: si se dedica a las finanzas, se dedica más a las micro finanzas, a lo que tenga que ver con ayudar a otros, a muchas poblaciones de la base de la pirámide.
- Usted señala que la mujer emprendedora tiene por lo menos estudios terciarios; pero muchas, sin estudios, en las últimas décadas arrancaron con pequeños emprendimientos para “parar la olla”… ¿Hablamos de dos matrices diferentes?
- Exacto, este trabajo fue realizado para medir emprendedorismo de impacto; no se trata del autoempleo, de aquella que hace comida y la sale a vender. Son las emprendedoras dinámicas las que van a hacer la diferencia en la región. Justamente, desde este movimiento que lideramos desde NXTPLabs -la iniciativa “Mujer emprendedora de Latinoamérica y el Caribe”- se trata de volcar las experiencias de las que han hecho emprendimientos de alto impacto a todas aquellas que tienen el gen emprendedor o que están haciendo emprendimientos en baja escala. Se trata de estimularlas a que se animen a pensar en grande. Que no tengan miedo a equivocarse, a fallar. Ese es otro gran tema, que no gane la cultura del “si me va mal, si pierdo todo, ya no voy a poder avanzar”, sino la de capitalizar los aprendizajes de las cosas que no salieron como estaban planificadas. De hecho, yo ya estoy viendo ese impacto en mujeres que vienen a charlas, y que están haciendo emprendimientos de muy bajo alcance, y que a partir de mezclarse con otras mujeres; e inclusive con varones, que también se transforman en mentores, empiezan a pensar sus proyectos más allá de su barrio, de su país.
- ¿Es mito o realidad que la mujer es mejor pagadora?
-No, no es un mito. Hay experiencias que lo avalan. Y nosotros tenemos una plataforma, Fluenza, de “peer to peer lending”, que se prestan entre personas; y, si bien en general la tasa de repago es muy alta, en general, la mujer es la más cumplidora.
- ¿ A que se debe eso?
-A aquello de que sabemos que si no cumplimos después no vamos a poder volver a pedir, y que eso puede poner en riesgo la economía familiar, y que tenemos que ser más previsoras, más planificadoras.Y por eso el título de mi charla: “Emprendimiento y diversidad de género, una ecuación positiva”. Porque la mezcla entre el hombre y la mujer en un equipo en el que el hombre aporta la mirada más arriesgada, más a largo plazo, y por ahí las mujeres somos más ejecutivas, y cuidamos el dinero, hace que las empresas sean más viables en el tiempo.
- ¿Qué están encontrando en el mundo de las emprendedoras?
- Hay un caso muy bonito, de una emprendedora que vino con un proyecto que no nos gustó en su mo mento; pero a una de las dos socias le ofrecimos un espacio de coworking. Primero estuvo trabajando -en un proyecto que no iba a tener alcance. Y a las tres semanas nos acercó un proyecto viable: lo que hizo fue un “marketplace” (sitio que permite que vendedores y compradores se relacionen para llevar a cabo una transacción comercial). Empezó con oficios en general, mucamas, cuidado de adultos y de niños, pintores, plomeros. Y luego se enfocó específicamente en las mujeres que limpian casas y aquellas que necesitan una persona que las ayude. Es un emprendimiento en expansión, que por ahora está en las ciudades centrales -Bogotá, Buenos Aires, Medellín, Santiago de Chile, el DF y Monterrey en México. Pero la compañía se va a convertir en una comunidad en la que cualquier persona de cualquier parte del mundo, por su pertenencia en la comunidad, va a poder capacitarse en primeros auxilios, en cosas simples de la casa; y a su vez, a partir de alianzas que están haciendo con las telefónicas y con los bancos, les va a dar acceso a que se bancaricen o accedan a la tecnología esas mujeres que de otra formas no lo podrían lograr; y eso que arrancó tan chiquito se transformó en un gran compañía que tiene en su base de datos a 50.000 mujeres que consiguen trabajo.
-¿Siempre son startups tecnológicas?
- Siempre son startups que tienen un componente de tecnología para resolver un problema, como éste de aportar a bajar la tasa de desempleo a partir de poner en contacto a mujeres que necesitan trabajo con quienes necesitan de ellas.
-¿ A qué atribuye la distancia que hay entre las mujeres y la tecnología?
- Por suerte, muchas organizaciones se están ocupando de que eso cambie: universidades, JP Morgan, los hackatones, WeXchange. Pero la buena noticia es que, mas allá de que las mujeres de las nuevas generaciones ya se van sumando a la tecnología, el mensaje para la que hoy tienen 40, 50 años, es que se decidan a emprender en tecnología, que no tengan miedo, porque no hace falta ser programadora para encarar un emprendimiento en tecnología. Lo que hace falta es tener una buena visión de cuál es el mercado al que quiero apuntar: estas son mis habilidades y yo las puedo poner el servicio del emprendimiento, y nos buscamos un buen socio programador que sepa de tecnología y que desarrolle esa parte.