Faltan 20 minutos para el mediodía y en la puerta de la escuela Griet, en Villa Amalia, hay una señal clara de que en instantes van a salir los alumnos. A lo largo de toda la cuadra (pasaje Magallanes 950, altura Jujuy 2.100) se ubican más de 40 motos, con padres a bordo. Suena el timbre y los niños salen en manada. Risueños, chillones. Los que vuelven a casa en vehículos de dos ruedas se trepan felices y saludan a los otros compañeritos que enfilan a tomar el colectivo.

El caos se apodera de la zona. No hay varitas ni nadie que ordene el tránsito. Los pequeños cruzan en medio de los vehículos. Las motos arrancan con uno, dos y hasta tres pares de piernecitas que cuelgan de lado a lado del rodado. Van amontonados porque también tienen que entrar sus mochilas en estos pequeños ciclomotores. “Agárrense fuerte”, les pide un padre a sus hijos antes de acelerar. ¿Los cascos? Ausentes.

“Es un peligro permanente. Hace unos meses yo estaba atendiendo el negocio y vi que, al frenar una moto en el semáforo, una pequeña cayó del vehículo quedando a pocos centímetros de ser arrollada por una camioneta. No me puedo sacar esa imagen de la cabeza”, expresa Clara Narese, del otro lado de la reja de un almacén de Jujuy al 2.000.

Cuentan los padres que los accidentes son comunes en la zona, tanto de chicos que van como pasajeros en motos o como peatones. “Nos cansamos de pedir que pongan varitas. Hubo un tiempo que las madres nos organizábamos para cortar el tránsito. Pero los conductores se enojaban y nos tiraban el auto encima”, dice María Inés Naranjo, mamá de dos alumnos, de 5 y 8 años.

Vecinos de la zona y comerciantes esperaban que la situación cambiara a partir de la implementación del Boleto Estudiantil Gratuito, que se entrega desde marzo de este año a los niños que van a escuelas públicas y que viven a más de nueve cuadras del establecimiento. También tenían esa expectativa los médicos de emergencias y de terapias intensivas, quienes siguen trabajando a full para atender la creciente cantidad de chicos que son víctimas de accidentes.

¿Qué pasa? ¿Por qué aún el boleto estudiantil no estaría aliviando el trabajo en los servicios de urgencias? Según un recorrido que hizo LA GACETA por escuelas de la periferia y del centro se pudo comprobar que sí hay una buena cantidad alumnos que usan este abono que otorga la Municipalidad capitalina. Pero no todos los que se suben a los colectivos para ir y volver a la escuela antes hacían esos viajes en moto. En general, los que viajan en las líneas urbanas con este beneficio tienen más de 10 años y muchos ya solían moverse con este medio de transporte.

Los más chicos, que antes eran trasladados en motos por sus padres, siguen circulando por este medio. “Mi hijo tiene ocho años; es muy chico para venir solo a la escuela en colectivo con la inseguridad que hay. Sé que el micro es más seguro. Pero si lo tengo que acompañar, por más que él tenga boleto estudiantil, debería pagar cuatro boletos para mí, o sea $ 28 por día. Y es un gasto que no puedo afrontar. En moto es mucho más barato”, argumenta Silvia Avila, en la puerta de la escuela Griet.

“A mi casa no llega ningún colectivo, no me dejan más opción que tener que venirlos a buscar en la moto”, aporta Jésica Rodríguez, mamá de dos alumnas.

Vanesa Juárez, mientras espera que sus dos hijos (alumnos de la escuela Mitre) suban al vehículo, cuenta los motivos por los que prefiere las dos ruedas: “perdería mucho tiempo en el colectivo y no me puedo dar ese lujo”.

Cifras

Dos de cada 10 heridos graves en accidentes son menores de 12 años. Así lo reveló un estudio realizado por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial en todo el país. En Tucumán la realidad no es distinta. Y la gran mayoría de esas víctimas viajaban en moto, detalla Juan Masaguer, de la Dirección de Emergencias de la provincia.

El médico da detalles sobre la inseguridad vial en las calles tucumanas: de las 55.000 atenciones callejeras que hace Emergencias, 30.000 (el 55%) son por incidentes de tránsito. En la mayoría de los casos aparecen motos. “Teníamos la expectativa de que el boleto estudiantil iba a sacar los chicos de las motos; y que como consecuencia iban a llegar menos a la emergencia. Pero no. Al contrario, tenemos cada vez más casos de menores accidentados”, precisa.

La realidad es tan preocupante que hoy siete de cada 10 chicos menores de 14 años que fallecen en Tucumán lo hacen por accidentes (de tránsito o domésticos). Son muertes que se podrían haber evitado. Y eso es lo que más duele, dicen los médicos. Gerardo Boscarino y Lorenzo Marcos, pediatras de la guardia y terapia intensiva del hospital de Niños, son testigos de cómo en los últimos años a los incidentes vehiculares están llenando cada vez más camas en el nosocomio. “Desde que comenzó el calor, hace unas semanas, tenemos cada vez más pacientes traumatizados. La gran mayoría de las víctimas iba en moto”, puntualiza Marcos.

Masaguer, que hasta hace un año creía que la mejor política de reducción de la mortalidad de menores era el transporte de pasajeros gratuito para ellos, ahora está desconcertado. “Evidentemente, algo más hay que hacer; por ejemplo, que prohíbir que los menores viajen de acompañantes. No sólo estamos perdiendo demasiadas vidas por esta causa. No hay que olvidar que por cada niño que muere hay tres que quedan con lesiones severas”, concluye.


Costos de  la epidemia  
la internación de un paciente accidentado cuesta por día $17.000
Hasta no hace mucho, los casos de niños accidentados que llegaban al Hospital de Niños eran esporádicos. Hoy atienden en promedio cinco por día y muchos llegan en estado de gravedad. ¿Los niños se ven más afectados que los adultos en un incidente de moto? Sí, porque cuando el cuerpo más pequeño es, más grande es la cabeza. Al accidentarse, la lesión más frecuente en los chicos es el traumatismo de cráneo. Por eso, la mortalidad es alta en los pequeños y cuando sobreviven lo hacen con graves secuelas neurológicas. El que ofrece las explicaciones es el doctor Lorenzo Marcos, jefe de Terapia Intensiva del Hospital de Niños. Además, comenta que los accidentes se han convertido en una epidemia que tiene altísimos costos para la salud. Si se tiene en cuenta la asistencia respiratoria que necesitan, las cirugías y los antibióticos, cada día de internación de un paciente por trauma supera los $ 17.000.
 
¿Qué dice la ley? 
Hay un vacío legal con el tema de los menores que viajan  en de motos
La Ley Nacional de Tránsito (24.449) no impone una edad mínima para ser acompañante en una moto o ciclomotor. Sólo afirma que “las motocicletas de dos ruedas no deben transportar más de un acompañante, el cual debe ubicarse siempre detrás del conductor”. Por otro lado, considera faltas graves la conducción de vehículos transportando un número de ocupantes superior a la capacidad para la cual fue construido el vehículo y; la conducción de motocicletas sin que alguno de sus ocupantes utilice el casco reglamentario. Algunas provincias sí legislaron al respecto: en la Ciudad de Buenos Aires no se puede llevar de acompañantes menores de 16 años en las motos. En Santa Fe, la edad mínima para ser acompañante es de 12 años.  El problema que se presenta con un niño de corta edad en estos rodados es que no tiene la capacidad de sujeción de los más grandes, por ejemplo, porque sus pies no llegan a los “apoyapiés”.


Costos de  la epidemia  
La internación de un paciente accidentado cuesta por día $17.000

Hasta no hace mucho, los casos de niños accidentados que llegaban al Hospital de Niños eran esporádicos. Hoy atienden en promedio cinco por día y muchos llegan en estado de gravedad. ¿Los niños se ven más afectados que los adultos en un incidente de moto? Sí, porque cuando el cuerpo más pequeño es, más grande es la cabeza. Al accidentarse, la lesión más frecuente en los chicos es el traumatismo de cráneo. Por eso, la mortalidad es alta en los pequeños y cuando sobreviven lo hacen con graves secuelas neurológicas. El que ofrece las explicaciones es el doctor Lorenzo Marcos, jefe de Terapia Intensiva del Hospital de Niños. Además, comenta que los accidentes se han convertido en una epidemia que tiene altísimos costos para la salud. Si se tiene en cuenta la asistencia respiratoria que necesitan, las cirugías y los antibióticos, cada día de internación de un paciente por trauma supera los $ 17.000.

 ¿Qué dice la ley? 
Hay un vacío legal con el tema de los menores que viajan en de motos

La Ley Nacional de Tránsito (24.449) no impone una edad mínima para ser acompañante en una moto o ciclomotor. Sólo afirma que “las motocicletas de dos ruedas no deben transportar más de un acompañante, el cual debe ubicarse siempre detrás del conductor”. Por otro lado, considera faltas graves la conducción de vehículos transportando un número de ocupantes superior a la capacidad para la cual fue construido el vehículo y; la conducción de motocicletas sin que alguno de sus ocupantes utilice el casco reglamentario. Algunas provincias sí legislaron al respecto: en la Ciudad de Buenos Aires no se puede llevar de acompañantes menores de 16 años en las motos. En Santa Fe, la edad mínima para ser acompañante es de 12 años.  El problema que se presenta con un niño de corta edad en estos rodados es que no tiene la capacidad de sujeción de los más grandes, por ejemplo, porque sus pies no llegan a los “apoyapiés”.


Según la Municipalidad, los choques disminuyeron un 11%

Aquello que los médicos ven en las emergencias no coincide con las cifras que maneja la Municipalidad capitalina. Enrique Romero, director de Tránsito, informó que desde marzo a julio han bajado un 11% la cantidad de accidentes en la ciudad.

“Esta reducción está vinculada con las acciones directas del municipio sobre el tránsito, como así también el lanzamiento del boleto estudiantil gratuito, que redujo la cantidad de motos con más de dos pasajeros para llevar a los chicos a la escuela”, indicó el funcionario.

Además, señaló que a diario los inspectores secuestran motos porque sus conductores no llevan casco, no tienen la documentación adecuada o viajan con menores abordo.

Romero admite que la moto está cada vez más presente en el tránsito capitalino. Y es una situación que preocupa porque “hacen lo que quieren y ocasionan situaciones de peligro constantemente”, describió. Según sus datos, a diario circulan por la ciudad 100.000 rodados de este tipo, que se suman a los 300.000 autos y 1.200 colectivos.

Durante 2015 San Miguel de Tucumán fue la ciudad del país donde más motos se vendieron. La capital tucumana lideró el ranking de ventas por distritos con un acumulado de 2.666 unidades entregadas sólo en los dos primeros meses del año.

“La verdad que esto nos aflige mucho, porque los chicos se han convertido en víctimas de una variable de ajuste económico: las motos son fáciles de comprar y economizan el presupuesto familiar”, sostiene Juan Masaguer, de la Dirección de Emergencias provincial. “En el interior la situación también es grave. Es común que los chicos manejen estos rodados desde los 10 u 11 años. Salen a la ruta sin control y se matan”, precisa.   
  
En el Hospital de Niños se refleja esta situación. Un estudio realizado en el nosocomio mostró cómo antes las enfermedades típicas, virósicas y bacterianas, eran el centro de las atenciones en emergencias. En cambio, ahora los accidentes de tránsito y otros hechos violentos son los que se llevan la mayor atención de las guardias. Otro estudio, hecho en el servicio de Terapia Intensiva, da detalles de cuáles son las lesiones más frecuentes que sufren los chicos en un accidente. El 73% presenta traumatismo craneoencefácico (TEC), seguido por lesión torácica y trauma abdominal. La mortalidad es del 10%, detalló Lorenzo Marcos, jefe del servicio.

Gerardo Boscarino, médico de emergencias, contó que por año en el hospital atienden hasta 2.000 niños accidentados. Si bien algunos casos son menores y les dan el alta a las pocas horas, por fin de semana llegan hasta 12 casos graves.