Fueron siete misiones. La última, la más difícil que afrontó en la guerra de Malvinas. El 13 de junio de 1982, el tucumano Carlos “El Trucha” Varela partió junto a otros hombres desde la base de San Julián para concretar un ataque en el monte Dos Hermanas, en la isla Soledad. Los siete aviones A4B argentinos lograron descargar bombas y municiones sobre las tropas británicas. Y el enemigo respondió. “Nos tiraron con todo”, afirmó el ex capitán Varela, en la última entrevista que le brindó a LA GACETA, en 2007. Y recordó cómo pudieron regresar a su base, a pesar de la falta de combustible y los daños en las aeronaves por los disparos. “Vinieron todos hechos mierda, pero vivos”, señaló entre risas “El Trucha” en aquella nota. Al día siguiente de la misión de aquel 13 de junio, el Ejército argentino firmó finalmente la rendición.
El jueves, a los 68 años, el ex capitán falleció. Sus familiares y allegados lo despidieron entre lágrimas y aplausos. Había sufrido un accidente cerebrovascular. Al igual que en Malvinas, “El Trucha” dio batalla. Mostró signos de recuperación, hasta que un infarto produjo su deceso.
Tres comprovincianos
“El Trucha” Varela no fue el único tucumano en aquella arriesgada misión en el monte Dos Hermanas. Con él estuvieron otros dos comprovincianos: el comodoro (r) Antonio “El Tony” Zelaya y el capitán (r) Luis “El Tucu” Cervera.
En la entrevista de 2007, el ex capitán Varela relató que, al toparse con las tropas británicas, aceleró a fondo el A4B y ordenó tirar 12 bombas sobre el enemigo. En la huida, dijo entonces el tucumano, disparó con sus cañones a helicópteros y a todo lo que se le cruzó en el camino. De pronto, un compañero le gritó con desesperación por radio que debía eyectarse de la aeronave: un misil se dirigía hacia él. “Sentí el sacudón y solté los tanques de combustible. El avión comenzó a temblar y la temperatura de las turbinas llegó al máximo. Bajé la potencia, logré reducir la temperatura y dejé la isla en vuelo rasante para evitar los Sea Harrier”, fue el testimonio del sobreviviente de la guerra.