Cuando tenía 18 años le detectaron un problema cardíaco. Tenía presión alta. Para colmo, los médicos -entre ellos su propio padre, que es cardiólogo-, le advirtieron que ese síntoma no tiene cura. Concretamente le dijeron que debía acostumbrarse a vivir para siempre con la presión alta y una determinada medicación para controlar el problema.
Sin embargo, Martín Quinn no se quedó de brazos cruzados; por el contrario empezó a investigar cómo encontrar un antídoto para la presión arterial. En forma paralela tomaba la medicación que le indicaron los especialistas. A los 26 años, encontró una luz al final del túnel, cuando un día asistió a un seminario sobre respiración, relajación y meditación. “Aprendí las técnicas de respiración y la puse en práctica en mi vida cotidiana y eso me cambió por completo; me curé de la presión arterial, a pesar de lo que decían los médicos”, recordó Quinn en una entrevista con LA GACETA.
El reconocido instructor llegó a Tucumán para dictar un seminario, invitado por la Fundación El Arte de Vivir. En una pausa de esa capacitación destinada a especialistas del NOA, el biólogo explicó los beneficios de ejercitar una respiración correcta. Los talleres de la Fundación El Arte de Vivir, enseñan a través de una serie de cursos vivenciales determinadas técnicas que tienen como objetivo brindar un bienestar integral al individuo. En estos cursos se enseñan ejercicios para practicar en cualquier lado.
Potencial humano
La fundación nació de una organización no gubernamental sin fines de lucro que fue creada en 1981 por el indio Sri Sri Ravi Shankar, un reconocido líder humanitario y espiritual hindú quien a través de sus enseñanzas ha logrado transmitir mensajes que promueven los valores humanos, la paz global y el desarrollo del máximo potencial humano. En todo el mundo, la organización tiene un enorme grupo de voluntarios que conducen en más de 150 países los talleres para ayudar a las personas a sanar a través de diversas técnicas.
Según los propios cálculos de la fundación, más de 20 millones de personas se han beneficiado de los aprendizajes que impartieron en los talleres y seminarios. Además, la fundación imparte programas especiales que apuestan a reducir la violencia en las escuelas, en las cárceles, un trabajo con adictos, enfermos terminales. “Se puede hacer en el trabajo, en la casa, unos 20 minutos de relajación respiratoria o meditación pueden equivaler al reparo de cuatro o cinco horas de sueño. Cuando se mide la profundidad del descanso: en la ciencia se lo mide según los latidos del corazón, consumo de oxígeno, entre otros, y se compara como caen estos índices cuando se duerme, cuatro veces más pueden caer cuando se practica la meditación”, explicó.
Fresco, liviano
Quinn insistió en que es necesario poner en práctica las diferentes técnicas de relajación. “Es la experiencia del practicante. Meditás 20 minutos y salís fresco, liviano, energético y la respiración es algo universal, no hay una respiración de colombianos, otra de argentinos, de ingleses, no hay respiración de ricos, de pobres, de tontos, de inteligentes, es algo que nos conecta a todos y es algo que podemos aprovechar, que está ahí al alcance de la mano; el tema es cuánto nos sentimos merecedores de esa paz que estamos buscando, cuánto valoramos nuestra paz. Podés tener dinero, familia, inteligencia, trabajo, pero qué sería de tu vida si no tenés paz. Ahora ¿cuánto estás invirtiendo en tener paz?”, se preguntó.