Silenciosa, ágil, frágil, también compañera. Es un antídoto contra la ociosidad y un chapuzón de salud. A menudo proporciona una sensación de libertad y aunque carece de la velocidad de su prima, la motocicleta, no se achica, tal vez por aquel antiguo dicho de los abuelos italianos: “piano piano si va lontano”. La bicicleta ha comenzado a despertar adeptos tucumanos desde hace un tiempo. En alguna ciudades, se ha comenzado a promover su uso y se han construidos sendas para que su circulación sea más segura. Con alguna frecuencia nos visitan extranjeros que recorren parte de la geografía del país y de naciones latinoamericanas sobre dos ruedas.
A mediados de septiembre pasado, una escritora y magister en Filosofía, procedente de Colombia, de 34 años, pasó por San Miguel de Tucumán, y dejó interesantes reflexiones. Contó que al ingresar a nuestra ciudad, tuvo la sensación de que iban matarla porque los vehículos pasaban a su lado a alta velocidad, como si no existiera. Cuando llegó al centro, observó que el tránsito era agresivo contra el ciclista. “Una amiga me llevó al microcentro en automóvil. Como el tránsito estaba colapsado, y el semáforo en verde, una conductora decidió no pasar para no trabarlo más. Todos comenzaron a pitar (tocar la bocina) y hasta un hombre se bajó de su vehículo y comenzó a insultarnos. Dijo que iba a pasar su auto por encima de nosotras. ¿Pueden creer eso?”, relató.
En su opinión, las calles angostas ni el pavimento defectuoso no deberían ser obstáculos para la circulación de la bicicleta y se manifestó en desacuerdo con las ciclovías. “Soy partidaria de la tolerancia en la vía. Todos tenemos derecho a movilizarnos. Creo que la ciclorruta es necesaria, pero creo más en la tolerancia, en la posibilidad de compartir, de entender que hay otro, que su vida es tan frágil como la mía. Además, lo que propongo es más barato, sano y saludable. Ese pensamiento no lo tenemos. Veo furiosos por las vías... necesitamos cambiar nuestros hábitos para ayudar al mundo”, dijo la colombiana impulsora de “Mujeres Bici-Bles”, una agrupación que propone adoptar la bicicleta como medio de transporte.
Desplazarse sobre dos ruedas, especialmente en el microcentro o en las avenidas de nuestra ciudad, es muy riesgoso, como consecuencia del tránsito caótico y agresivo, la incultura vial que involucra a los propios ciclistas y la ausencia de ciclovías, excepto un tramo de la avenida América, desde avenida Belgrano hasta Isabel La Católica.
Si alguna vez se decidiera organizar el tránsito en la ciudad, sería interesante considerar el uso de la bicicleta, como una alternativa para desalentar la circulación vehicular. Se podría estudiar la experiencia de otras ciudades y efectuar las consultas correspondientes. También podrían implementarse cursos de seguridad vial para ciclistas y habilitar un registro similar al automotor, donde se asentaran los datos del propietario. Por ejemplo, décadas atrás era obligatorio sacar la patente de la bici.
El ciclismo es un aliado valioso para favorecer el sistema cardiovascular, para combatir el sedentarismo, la obesidad y el estrés, y mejorar el humor. No produce contaminación atmosférica y es el medio de transporte más rápido y económico. Sería auspicios si se pudiera crear este hábito saludable entre los tucumanos. “La vida es como montar en bicicleta. Para mantener el equilibro hay que seguir pedaleando”, sostenía Albert Einstein.