ROMA (DPA).- Revelar la identidad que se esconde tras el pseudónimo de la escritora italiana Elena Ferrante ahonda en la comprensión de su trabajo y deshincha un marketing cínico que buscaba sostener un misterio, aseguró en Roma el periodista Claudio Gatti, que descubrió la identidad de la exitosa autora italiana.
Gatti, que publicó sus conclusiones la semana pasada, asegura que detrás de los bestellers que firma Ferrante está la traductora del alemán al italiano Anita Raja. Y para llegar a esta conclusión siguió el rastro que deja la riqueza.
“Usé la única técnica que sirve: seguir el dinero”, dijo en la Asociación de la Prensa Extranjera en Roma. “Ya no hay más dudas de que Elena Ferrante es Anita Raja porque el dinero lleva a Anita Raja”, dijo.
Elena Ferrante es el pseudónimo bajo el que la autora consiguió la fama con cuatro libros que conforman una saga sobre dos amigas y su vida en Nápoles. El nombre de la escritora había sido objeto de infinitas conjeturas.
Su primer trabajo se publicó en Italia en 1992, pero el éxito internacional no llegó hasta hace unos pocos años.
Gatti descubrió que el creciente éxito de los libros de Ferrante iba aparejado a un similar incremento de la fortuna de Raja, como lo demuestran sus adquisiciones inmobiliarias y los pagos que le hizo su editor. Los métodos del periodista, no obstante, han sido criticados como una invasión de la esfera privada de la autora.
Sin embargo, él dijo que estaba justificado después de que la editorial de Ferrante, E/O, publicó “La Frantumaglia”, una colección de ensayos y cartas personales que daba a los lectores un vistazo a la vida privada de la “autora” pero ofrecía claves que al periodista le parecían falsas.
“Yo no arruiné ningún misterio, yo arruiné una mentira”, dijo Gatti, recordando que muchos sospecharon de Raja, así como de su marido, el novelista Domenico Starnone. “En Roma hasta las piedras lo sabían”, que uno de ellos dos era “la escritora”, agregó.
Tras haber investigado durante décadas los sórdidos negocios de mafiosos, políticos corruptos o empresarios, de Raja dijo que era la primera vez que sentía pena por revelar su identidad. Además, se confesó un verdadero fan de sus libros.
La Ferrante de verdad, dijo, es “sinceramente tímida y está sinceramente convencida de que su trabajo debería hablar por sí solo, según dijo Gatti sobre Raja. “Dicho esto, ella también entró en el juego con su editor”, agregó.
Gatti negó asimismo las acusaciones de machismo tras haber perseguido a una autora de una forma tan implacable. El periodista aseguró que la cuestión de género jamás fue un tema, sobre todo porque al inicio las posibilidades de que fuera hombre eran del 50 %, ya que también se podría haber tratado de su marido Starnone.
Si la editorial “E/O” no hubiese publicado “La Frantumaglia” (que en Italia salió en 2003) y saldrá en inglés en noviembre, Gatti no habría husmeado en el asunto. “Si no hubiese habido una mentira, mi instinto para el periodismo de investigación no se habría activado”, aseguró.
Pero tras percatarse de que era bastante sencillo conectar a Raja con Ferrante, el periodista defendió el valor de sus esfuerzos a la hora de investigar la complicada historia familiar de la autora, porque conocer el pasado de un artista “ensalza la comprensión de su trabajo, si no el trabajo en sí mismo”.
Ni Raja ni E/O han confirmado hasta el momento las conclusiones de Gatti. Los editores tan sólo publicaron el lunes un comunicado en el que califican lo hecho por Gatti de “repugnante” por tratar como “criminal” a un gran autor, amado y celebrado tanto dentro como fuera”.