Según el fiscal Washington Navarro Dávila, resulta “inexplicable” la decisión de la Cámara de Apelaciones, que en mayo dejó en libertad a los cuatro hombres que él había imputado por el homicidio del taxista Franco Ruiz. Se trata de Enzo y Sergio Juárez, Ariel Albornoz y Marcos González. El primero de la lista fue detenido por otra causa a comienzos de septiembre y, según un informe que la Policía elevó a la Justicia, sería uno de los cabecillas del motín que ocurrió en la ex Brigada el lunes a la madrugada.
“El asesinato ocurrió el 7 de julio del año pasado. Mi hijo salía todos los días a trabajar a las 6, en su taxi. A las 9 venía a desayunar conmigo. Después de ese último desayuno, se cruzó con Albornoz y tuvieron una discusión porque mi hijo estaba en pareja con la ex novia de ese hombre. Después se fue hasta la casa de mi otro hijo, su hermano, y allí lo atacaron a balazos los cuatro”, describió Berta Elena Ojeda, la madre del chofer asesinado en Villa 9 de Julio.
Según versiones policiales, Juárez fue visto a comienzos de septiembre en un asentamiento de Banda del Río Salí, con un arma en la mano y disparando contra un grupo de personas. Fue detenido por el comisario Daniel Robles y el equipo de Búsqueda de Prófugos. Según la novia del detenido, Soledad Solohaga, se trató de una confusión. Ella se acercó a LA GACETA para decir que Juárez sólo estaba persiguiendo a un grupo de ladrones que habían asaltado a su hermano y que el arma era de los delincuentes. “Es un buen chico”, juró.
Luego de esta detención, Ojeda opinó: “si lo siguen dejando libre, estas situaciones no pararán. Espero que pronto nos den una fecha de juicio”. A esto lo afirmó cuando se enteró que Juárez habría sido uno de los líderes del motín que ocurrió en la ex Brigada de Investigaciones el lunes a la madrugada. Al dato se lo pasó Claudia Arrieta, quien acusó al detenido de haber asesinado a su hijo Gonzalo.
LA GACETA pudo acceder a un informe policial enviado a la Justicia en el que se da cuenta de la misma situación.
El abogado de Juárez, Sebastían Herrera Prieto, por su parte declaró: “mi defendido es totalmente ajeno a la causa Ruiz y se encuentra acusado de ser partícipe necesario en el caso Arrieta. No existen pruebas para condenarlo”.