El blanqueo de capitales, que impulsó el Gobierno nacional para alentar el registro de bienes y de activos económicos, llega en un momento en el cual, por tratarse de una nueva administración, hay una mayor predisposición de ciertos sectores a blanquear. Según observó el economista, Aldo Pignanelli, prosecretario del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal, el Gobierno se aferra a este régimen para blanquear activos con la esperanza de que sea una herramienta para que ingresen dólares al sistema financiero local. No obstante, recalcó que, desde que se puso en marcha el esquema las adhesiones estuvieron por debajo de lo esperado. “El volumen (de dinero) que podría ingresar será importante, pero estará lejos de las expectativas oficiales”, analizó el experto, consultado por DINERO. “El Gobierno comenzó diciendo que obtendría U$S 40.000. Después bajó a U$S 20.000 millones. Si obtiene U$S 10.000 millones será exitoso”, recalcó.
Pignanelli subrayó que en 200 años de historia, la Argentina acumuló más de 210 blanqueos y moratorias fiscales. “Es decir, casi un blanqueo o una moratoria por año. En ningún caso, las adhesiones superaron los U$S 3.000 o U$S 4.000 millones”, advirtió.
Por último, no descartó que el Gobierno prorrogue el blanqueo, cuyo plazo inicial para ingresar es marzo de 2017. “Los argentinos suelen esperar hasta el último día para adherirse. No soy ni tan optimista, pero tampoco tan pesimista sobre el volumen de dinero que ingrese”, concluyó.