Tucumán cedió terreno en el mercado de crédito privado, que otorgan los bancos a las familias y a las empresas. Según el Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías Regionales (Iader), la provincia perdió casi el 9% de la participación en el stock de crédito nacional, entre el segundo trimestre de 2013 e igual período de 2016. El mismo camino siguió Río Negro, que retrocedió el 5,4%. Lo llamativo del reporte es que ambos distritos son los únicos del país que no incrementaron su proporción en la masa de créditos privados.
Entre las provincias que más expandieron su participación en el mercado de empréstitos se encuentran Jujuy, con un aumento del 44%; Catamarca (26%), Santa Cruz (26%), Neuquén (24%), Formosa (23%) y Santiago del Estero (19%). De todos modos, precisó que estas jurisdicciones conservan una participación menor en la concentración de préstamos. El informe detalló que la Capital Federal, el Gran Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, que reúnen el 62% de la población del país, concentran el 80% del crédito asignado por las entidades financieras al sector privado. “El nivel de concentración en esas cuatro jurisdicciones es elevado, pero se redujo casi 2 puntos porcentuales en los últimos tres años”, advirtió el Iader.
Las empresas y las familias de la Ciudad de Buenos Aires concentran el 42,5% de los préstamos privados. Tucumán, en tanto, figura entre los distritos con menor concentración, al registrar una participación del 1,8% en la masa total de créditos.
Catamarca, donde reside el 0,6% de la población del país, apenas cuenta con el 0,2% del crédito asignado por las entidades financieras. Sin embargo, según el estudio privado, hace tres años atrás esa participación era sólo del 0,19%.
Algo similar ocurrió en Jujuy, donde vive el 1,7% de los habitantes. Esta provincia registra apenas el 0,8% de los préstamos privados, cuando en 2013 tenía una participación del 0,5%. Formosa, en tanto, tiene el 0,3% de los préstamos de entidades financieras, cuando hace tres años su participación en el stock nacional era del 0,3%).
Santiago del Estero, con el 2,2% de la población, posee el 0,7% del crédito privado (tres años atrás contaba con una proporción del 0,6%)
El informe recalcó que el caso de Santa Cruz es diferente, porque recibió el 0,6% del crédito pero su población equivale al 0,7% del total del país. Lo mismo sucede con Neuquén, que participa con el 1,5% del crédito y concentra el 1,4% de la población nacional.
En Misiones sucede el mismo fenómeno. La participación del crédito en esta provincia aumentó el 17,5% en tres años. Apenas participa con el 1,4% del financiamiento cuando concentra el 2,7% de la población. Lo propio ocurre en Salta, donde la participación del crédito, a pesar de haber crecido el 16,7% en tres años es baja: 1,82% y concentrando el 3% de la población total del país.
La brecha financiera
Las inequidades en la asignación de financiamiento privado se refleja al observar el stock de financiamiento por habitante en cada provincia. La consultora señaló que, si bien no es una medida exacta, porque buena parte del financiamiento privado se lo llevan las empresas, arroja una dimensión de la brecha entre las jurisdicciones.
Por ejemplo, mientras en la Capital Federal el stock promedio per cápita de crédito ascendió a $ 114.712 en el segundo trimestre de 2016, y en Buenos Aires creció a $ 62.641, en La Rioja y en Catamarca apenas llegó a $ 647. En Tucumán, en tanto, el stock por habitante fue de $ 4.854.
“La brecha que separa a la Capital Federal de La Rioja y de Catamarca asciende a 177 veces. Es decir que un residente de la Capital Federal tiene asignado 177 veces más de crédito que uno de La Rioja o Catamarca”, argumentó la entidad que preside Diego Lo Tártaro.
La brecha con San Luis llega a 129 veces, con Formosa a 114 o con San Juan a 76 veces. “Si se toma el stock promedio de financiamiento nacional, al segundo trimestre del año, el monto de $ 19.425. Sólo tres distritos se ubican por encima de ese valor: la Capital Federal, Buenos Aires y Santa Fe”, observó el instituto.
Finalmente, el informe recalcó la importancia de reducir las inequidades en la asignación de financiamiento. “Si bien en los últimos quince años se observaron algunos avances, son insuficientes. Corregir esas distorsiones, no sólo requiere de un sistema financiero con más presencia en el interior del país, sino también reducir la pobreza y el desempleo en las provincias que, no casualmente algunas de ellas son las que menos financiamiento reciben”, concluyó el Iader.