Nicholas Kristof - The New York Times
Una de las 100 ideas más locas de Donald Trump es que el cambio climático es un engaño inventado por China para dañar a Estados Unidos. Luego Trump dijo que lo de China era una broma, cosa que no convenció a nadie, aunque subrayó que no cree en el cambio climático y anunció que si es presidente acabará con las campañas que lo combaten.
Esa obstinación se contrapone con la nueva ola de investigaciones que demuestran que el cambio climático no sólo es real, sino que es mucho más dañino de lo que habíamos imaginado.
Hasta ahora la atención se había concentrado en la elevación del nivel del mar y en el advenimiento de huracanes, sequías y pérdida de cosechas. Pero estudios recientes revelan que algunos de los efectos más importantes se producirán directamente en el cuerpo y en la mente de las personas.
Jisung Park, estudiante de Harvard, comparó la temperatura del día con el desempeño de 4,6 millones de estudiantes neoyorquinos en un examen. Encontró que quienes rindieron con una temperatura de 32º tenían 12% más de chances de reprobar que cuando la temperatura era de 22º.
Un dato es significativo: la mayoría de los estudiantes registrados por el estudio de Park asisten a escuelas que cuentan con aire acondicionado. Imaginemos las consecuencias en países más cálidos y con menos aire acondicionado. Por ejemplo, en la India soporta actualmente 33 días al año con una temperatura superior a los 32° y ese pronóstico se va a incrementar a 100 días al año para 2100.
Lo que quizá sea más sorprendente es que las altas temperaturas parecen causar más violencia. “La relación es muy clara”, afirma Edward Miguel, economista de la Universidad de California en Berkeley, que ha estudiado el tema. “El clima extremo causa más violencia, más matanzas, más guerras, más disturbios por las tierras en Brasil, más violencia sectaria en la India -explicó-. Es bastante impresionante que la relación entre clima y violencia se manifieste en todo el planeta”.
El punto de partida es que el calor pone irritable a la gente. Los investigadores han encontrado que en Arizona los días calurosos están relacionados con conductores enojados que hacen atronar las bocinas, y que en España hay más pleitos en la calle y choques de autos. Los académicos descubrieron que en días calurosos, el lanzador de un equipo de béisbol de las grandes ligas se inclina más a tomar represalias por lo que él considera una ofensa y a golpear deliberadamente a un bateador.
Los robos no son más comunes en los días calurosos, pero los asesinatos sí suben junto con la temperatura. Del mismo modo, los investigadores descubrieron que es más probable que los policías saquen su arma y la disparen en las sesiones de entrenamiento llevadas a cabo en días calurosos.
Parece que 2016 será el año más caluroso desde que se lleva el registro. Pero no es solo que el mercurio del termómetro esté al alza. Lo que está sucediendo en esencia es que estamos creando un mundo muy caliente para el que los humanos no estamos bien adaptados.