Ruta 38 esquina Mariano Moreno, en Monteros. Karina Romano se apresta a cruzar. Necesita llegar hasta el otro lado para hacer las compras del día. Toma coraje y se lanza entre los autos. Si hubiera dudado un par de segundos más, quizás esta nota estaría relatando un accidente, dice mitad en broma mitad en serio la joven madre de tres niños. Ya está en el otro extremo con cara de “lo logré”, aunque eso también le costó un par de bocinazos. “No se puede vivir así jugándonos la vida todos los días”, dice.

Al igual que muchos de sus vecinos opina que lo más peligroso para los monterizos es el cruce de la 38 con la ruta que lleva a Simoca (326). En esa intersección no hay semáforos y hay maniobras arriesgadas de camiones y rastras cañeras, señala Luis Romano, de un taller mecánico.

Germana Correa, de 80 años, vive a metros de ese cruce. Hace un tiempo decidió cortar por lo sano, aunque eso signifique quedarse encerrada en su casa la mayor parte de sus días: solo si tiene plata para el remise cruza desde su barrio (al este de la 38) hacia el centro de Monteros.

Hay dos accesos semaforizados en esta ciudad. Uno, en Monteagudo y ruta 38. “Igual se producen accidentes porque la gente es imprudente. Hace poco ahí murió un motociclista de Villa Quinteros”, remarca Dante Ale, canillita de 52 años. En el otro ingreso señalizado tampoco se respeta el rojo, especialmente de noche, dice Ricardo Montes, comerciante.