Crónicas

Cómo es la vida del piloto que hace publicidad desde una avioneta

Martín Gigliotti tiene 24 años y sigue al circo a todos lados para difundir sus funciones. Su sueño es ser capitán de una aerolínea.
02 Sep 2016

Martín Gigliotti es de Villa Maderos, partido de La Matanza; tiene sólo 24 años y es piloto de la avioneta que jamás pasa desapercibida en Tucumán; durante las mañanas o las siestas anuncia desde el cielo las funciones del circo que llega a la ciudad.

En una entrevista con LA GACETA, realizada el Aero Club de Yerba Buena, recuerda que hasta 2006 no había mostrado interés por la aviación hasta que lo vio a Facundo Arana pilotear una avioneta Piper Tomahawk en la novela "Sos Mi Vida", un éxito de Canal 13 que protagonizó junto a Natalia Oreiro.

En ese capítulo que Gigliotti vio en la televisión, la "Monita" (el personaje de Oreiro) descubre que su mamá, quien la había abandonado, apareció en Tucumán. Martín, el personaje de Arana, se ofrece a llevarla en su avioneta. Además, la escena fue destacada en los diarios porque Arana voló el avión, ya que había recibido la licencia de piloto.

Diez años después, ya recibido de piloto comercial, el primer trabajo que consigue Gigliotti es en una empresa de publicidad aérea y su primer destino es Tucumán.

Vía Whatsapp le comentamos el dato y nos responde emocionado que no cree en las casualidades, pero sí en las causalidades. "No lo puedo creer. Es una alegría que me cuentes esto. Está todo relacionado. Espero poder llegar lejos. Me dejaste con los patitos desalineados", nos responde emocionado con un mensaje de voz desde Buenos Aires.

Seguir al circo

A donde vayan los artistas circenses, los pilotos deben seguirlos para pasar la publicidad aérea donde se asiente la carpa. "Nosotros seguimos al circo a muerte", dice Gigliotti. En el aire puede estar desde una hora hasta cinco. Todo depende de la publicidad contratada. La voz del locutor vociferando desde 2.000 mil pies de altura para algunos resulta molesto.

"Siempre arriba de mi casa, no me dejás dormir la siesta", le ha llegado a decir gente que lo conoció en alguna reunión de amigos.

Sin embargo, en la cabina de la avioneta el piloto tampoco se salva. "Es insoportable. Suena fuerte y me la acuerdo de memoria", dice entre risas cómplices con el periodista y el camarógrafo. Conciliar el sueño y dormir tampoco le resulta fácil. "Sueño con eso", confiesa.

También hay personas que la carrera de piloto les resulta extraña e interesante a la vez y le preguntan cómo es su tarea diaria. Gigliotti dice que prefiere decir que es empleado de un comercio para evitar explicar lo raro de su profesión.

Sueño

Martín tiene un objetivo muy claro en su vida: ser piloto de una línea aérea comercial. Sabe que es un camino largo y difícil que implica sacrificios económicos y familiares. Le llevó un año sumar las 40 horas para tener la licencia privada y cinco y medio para las 200 que le permitió ser un piloto comercial. Mientras que para tener alguna chance de ser piloto de Aerolíneas, Austral o LAN debe sumar 900 horas de vuelo en diferentes aeronaves.

"Esta es una carrera muy cara para una familia, salvo que puedas comprarte un avión. En mi caso, trabajaba todo el mes en la empresa de mi hermano y con el 90% de mi sueldo pagaba una hora de vuelo", cuenta.

Destaca que está "contento" con su primer trabajo haciendo publicidades aéreas, porque le permite tener un avión a su disposición para volar mucho. "Antes trabajaba un mes entero para pagar una hora de vuelo. Acá te levantás y salís a volar todos los días", remarca.

El objetivo es volar

Sabe que es complicado conseguir trabajo en alguna de las tres líneas aéreas que operan en Argentina. Pero se muestra confiado de cara al futuro. "El mercado va a necesitar más pilotos", sostiene. Y si no puede ser en Argentina, no descarta volar para aerolíneas de otros países.

"Hay que darle para adelante, no queda otra. Es perseguir el sueño. Vos lo tenés en tu cabeza, hay que ir a buscarlo", afirma con una confianza arrolladora. Se despide del periodista y el camarógrafo con la promesa de volver a encontrarlos en un vuelo donde el sea el capitán del avión que nos llevará hacia nuestro destino.