Nuevas evidencias de una crítica falta de mantenimiento y planificación de la infraestructura vial en la provincia han surgido en las últimas horas con las denuncias de vecinos de los departamentos de Simoca y Río Chico, especialmente de productores agropecuarios, quienes enfrentan graves problemas para trasladar su producción y demás enceres.

LA GACETA ha publicado imágenes de rutas prácticamente infranqueables, la mayoría de ellas pertenecientes a las red vial terciaria de Tucumán y también de caminos internos que comunican poblados y fincas en estado lamentable: el relato de los vecinos no deja dudas de que padecen una calamidad, que, advierten, viene repitiéndose casi todos los años y que puede agravarse aun más cuando llegue la época de lluvias.

Caminos cubiertos de pozos, algunos cruzados por hilos de aguas provenientes de acequias, alcantarillas y canales de desagües obstruidos y banquinas cubiertas de matorrales conforman un panorama de descuido, negligencia y abandono.

Cañeros de la zona de Amberes (Simoca) y pueblos de los alrededores, vecinos de Los Agudo y la Junta -al este de Aguilares- son los damnificados que hicieron oír sus voces en estas últimas horas: las escuelas de estos dos últimos pueblos han permanecido sin clases durante casi tres meses, precisamente, porque alumnos y docentes estaban imposibilitados de llegar a los establecimientos a causa de la destrucción de los caminos. Los caminos internos de Simoca, un departamento con una importante producción cañeras, son motivos de preocupación de los agricultores que exigen el compromiso de las autoridades para repararlos, o al menos para mantenerlos transitables.

Desesperanzados, muchos pobladores señalan que las comunas de esos lugares no consiguen dar respuestas a sus reclamos y exigen a los responsables de las áreas de Obras Públicas de la administración provincial que se pongan a la altura de sus reclamos. Ahora, en estas semanas del año, donde las lluvias han dejado lugar a la seca, debería ser el período en el que las máquinas y la logística vial repare o reconstruya esas rutas fundamentales para la vida y la economía de cientos de pobladores del sur tucumano. Sin embargo, no hay equipos viales ni operarios trabajando en esas zonas: no se conoce hasta aquí de proyectos concretos de inversión en la vital infraestructura rural del interior, en especial, la que comunican los departamentos del sur y los pueblos cercanos.

Las faltas de obras de acondicionamiento y reencauce del río Medinas -el curso de agua que la mayoría de los veranos castiga e inunda a miles de pobladores del sur de la provincia- son también notorias sobre la ruta 331; otro tanto ocurre con la falta de defensas del cauce del Río Seco, carcomidas por la violencia de los torrentes: los desbordes sumaron destrucción a este panorama vial.

Hasta ahora, los anuncios de inversiones cuantiosas, algunos previstos en el marco del ambicioso “Plan Belgrano”, no han reparado en esta situación de necesidad; cada tanto, pobladores, agricultores, transportistas, comerciantes y viajantes dan cuenta de los dramas a los que deben enfrentarse para cumplir con sus tareas o para realizar una vida en sociedad con los estándares de normalidad. El Gobierno no debería esperar el período estival para encontrar respuestas a un trance extendido y bastante conocido. El reclamo de los pobladores de Simoca, Río Chico y de otros departamentos debe ser ser atendido con premura y responsabilidad.