Canciones, actuaciones, payasos y títeres confluyen en “Zumba su son”, un espectáculo musical integrado por obras del repertorio latinoamericano para niños que reúnen situaciones disparatadas. La obra se estrenará hoy en Mandinga Taberna Cultural.
“A partir de la irrupción de un mosquito, su sonido abre un juego con cantos; pregones de una botellera; reflexiones de un monigote que se hace preguntas; objetos e instrumentos que suenan y silencios que nos recuerdan el asombro infantil de estar juntos”, explica la directora, Celia Mirabella, quien actúan junto a la actriz Romina Muñoz y a las músicas Sofía Mangini y Lucrecia Chani.
- ¿Cómo surgió la idea?
- A partir del deseo de hacer música para niños, que fue el disparador conectada desde la simpleza del canto, los instrumentos acústicos, los sonidos del entorno y los instrumentos no convencionales. Pensamos que era necesario mostrar esa música en un formato de recital, y para eso necesitábamos la intervención del juego y del teatro. Fue ahí que diseñamos una puesta interdisciplinaria, en un recital musical que tuviera un hilo conductor a partir de una historia.
- ¿Cómo se conformó el grupo?
- Comenzamos elaborando lo musical junto con Chani a principios de 2015. A partir de ese trabajo se sumó Mangini, dedicada a la música y a la danza, y también Gabriela Ruiz, actriz y titiritera, con las que hicimos una construcción colectiva de la obra. Como Ruiz no se encuentra en la provincia, se unió al grupo Muñoz. Todas nos dedicamos además a la docencia, musical o teatral y conformamos el grupo “Mosquitas”.
- ¿Cómo enfocan el teatro para niños?
- Si bien la obra se estructura desde la música para niños, los recursos del clown y del teatro de títeres proponen un juego permanente de interacción y diálogo, de complicidades y sutilezas que invitan a transitar por diferentes momentos y emociones. Tenemos la idea de entretener, de no aburrir, porque muchas propuestas infantiles derivan en animaciones demasiado ruidosas y agitadas. Nosotras apostamos a los momentos de belleza, a la vivencia del placer estético, al asombro, al juego entre el público y a unos personajes conflictuados con el entorno como si fuesen niñas que descubren el mundo. Hablamos un lenguaje de sonidos, de colores, de gestos y de una corporalidad que juega y se emociona porque apelamos a despertar esa sensibilidad y creatividad.
- ¿Por qué hace falta revalorizar la música infantil?
- Creemos que cuenta con mucha riqueza, se encuentran en ella juegos e historias, algunas muy antiguas y transmitidas oralmente, a la vez que hay muchos compositores en la actualidad que siguen aportando producciones muy valiosas en el género. Queremos mostrar formas de conectarse con la música a partir de lo cotidiano, propiciando la imaginación y la creatividad de los niños. Que tengan la vivencia de la música como arte que nos puede acompañar siempre, aportando magia a lo cotidiano.
ACTÚA HOY
• A las 17 en Mandinga Taberna Cultural, avenida Mitre 771.