Un joven de 28 años recibió un tiro en el tórax cuando intentaba frenar una enorme pelea familiar que ocurrió ayer al mediodía en la vereda de la calle Lavaisse al 1.700. Llegó con vida al Hospital Padilla, pero a los pocos minutos de ingresar a la guardia falleció.

Según lo que pudieron reconstruir en base a los comentarios de los testigos y de los implicados, una fuente policial contó a LA GACETA que cerca de las 13 llegaron tres jóvenes hasta el lugar donde se desató la pelea: Jorge Gabriel Gandur de 28 años -el muchacho que recibió el disparo-, Franco Sánchez Brandán, de 29 y Darío Gabriel Padilla, de 18. En Lavaisse al 1.700 tocaron la puerta de la casa de una jovencita que tiene una relación con Sánchez Brandán. Ambos tienen un hijo.

La joven salió de su casa y comenzó a discutir a los gritos con su novio. Al ver esta situación, el padre de la chica -Luis Alberto Galván, de 45 años- salió de la casa e increpó a Sánchez Brandán por gritarle a ella. Al cabo de unos minutos, ambos comenzaron a repartirse golpes de puño.

En medio de los gritos y de la pelea, salieron de la casa otro hijo de Galván -también menor- y algunas mujeres que pronto se sumaron a la repartija de golpes. En tanto Padilla habría saltado a defender a su amigo.

Confusión

En medio de los golpes, alguien sacó una pistola y disparó. El balazo le pegó en el tórax a Gandur, quien estaba intentado separar según los testigos. El joven herido se desplomó de inmediato y los golpes se terminaron. Pronto lo llevaron al hospital, pero no resistió.

Por este caso, la Policía aprehendió a tres personas: a los dos amigos del joven fallecido y al padre de la menor. Al hermano de la chica, en tanto, no pudieron encontrarlo.

Los investigadores manejan dos versiones, según lo que les contaron. Una de ellas apunta a que el tirador fue Galván y que el disparo iba para Sánchez Brandán. La segunda es inversa y asegura que fue este último quien le pegó el balazo a su amigo cuando quería dispararle a su suegro. En el lugar se secuestró la vaina del disparo que terminó con la vida de Gandur pero no pudo hallarse el arma, ni en la vía pública ni en la casa.

El caso quedó a cargo del fiscal Arnoldo Suasnábar.