“¡Me duele; me duele!”, gritó entre llantos el joven de 20 años mientras se tomaba el glúteo y dos enfermeros lo ponían boca abajo en la camilla de la ambulancia. Minutos antes, se había tiroteado con un policía a metros del estadio de Central Norte y había recibido un balazo. Mientras la ambulancia se lo llevaba, los tres amigos del herido se encontraban tirados en la vereda de una casa de la avenida Ejército del Norte al 600. Los encontraron con pistolas, cuchillos, gorros, destornilladores y pasamontañas.
Los cuatro jóvenes se movilizaban ayer a las 15.30 por la avenida en un taxi con licencia de Yerba Buena. Efectivos policiales que se movilizaban en un patrullero del 911 vieron que llevaban armas y les dieron la voz de alto. El taxi en vez de frenar, aceleró.
La camioneta policial los persiguió y los encerró frente a un negocio de reparaciones y mantenimiento que se encuentra en Ejército del Norte entre Corrientes y Marcos Paz. Los jóvenes del coche de alquiler parecían arrinconados, pero no tenían ninguna intención de entregarse.
“Uno de ellos abrió la puerta, cruzó la avenida y comenzó a correr por la calle Marcos Paz. Uno de los policías lo persiguió. El joven sacó un arma y hubo un tiroteo que terminó cuando recibió el disparo en la cola”, contó una alta fuente policial que llegó hasta el lugar.
Carmen, una mujer que vive cerca de la cancha de los “cuervos”, vio la persecución y el tiroteo: “Vi que venían corriendo y hubo tiros de los dos. El delincuente cayó herido y tiró su pistola debajo de un auto”.
Sus tres compañeros -de 21,19 y 17 años- corrieron en dirección contraria pero fueron aprehendidos por los policías de la patrulla que los avistó y por refuerzos que llegaron de forma urgente al lugar.
Armados y encapuchados
Antes de las 17, la ambulancia prendió las luces, hizo sonar la sirena y se llevó al joven baleado. Según se cree, pese al dolor que decía tener, su estado no sería de gravedad. Los otros tres jóvenes estuvieron inmovilizados en la avenida durante todas las pericias y recién se los llevaron después de las 18. A su lado tenían una pistola y un cuchillo gigante.
“Se escucharon al menos tres tiros y después gritos, revuelo de gente. Yo estaba en el patio de mi casa. Cuando salí, vi muchos patrulleros que pasaban a toda velocidad”, contó a LA GACETA Silvina Giuliani, otra vecina de la zona.
“Estábamos trabajando en el fondo y no le dimos importancia a los tiros, porque sonaron muy parecidos a los escapes de las motos. Cuando salimos, estaba lleno de policías”, agregó Sergio (prefirió no dar su apellido), empleado del negocio donde los efectivos encerraron al taxi.
En efecto, el despliegue fue grande. Había al menos seis patrulleros y unos 30 efectivos, entre personal del 911, la comisaría 7° y Criminalística. Éstos últimos tomaron huellas en el taxi, que sobre el capot tenía las armas, los gorros y los pasamontañas. Curiosamente, sobre el vidrio trasero lleno de tierra podía leerse la frase “no creas que, porque tengo trabajo, soy rico. Tengo lo mismo que vos. De tu envidia sale mi fama”.
Se espera que pronto la Justicia determine si el taxi es robado o pertenece a alguno de los aprehendidos. Aún no fue confirmado, pero en la fuerza creen que los aprehendidos tendrían antecedentes. Los tres mayores quedaron aprehendidos en la comisaría 7°. El menor quedó alojado en el Instituto Roca.