Los demonios se tomaron tres décadas para regresar, pero lo hicieron con todo. Nueva York sufre nuevamente sus embates, con monstruos vengativos decididos a que el infierno salga a la superficie y no deje nada de la golpeada ciudad en pie. Una vez más, las autoridades deberán confiar la salvación del mundo a un grupo muy particular de inadaptados estrambóticos, como lo fue hace 30 años.

Pero ahora los “Cazafantasmas” estarán integrados por cuatro mujeres de temer, dispuestas a terminar con cualquier amenaza paranormal y restituir la normalidad a la faz de la tierra, por lo menos hasta que vuelva a filmarse una secuela de esta nueva entrega de la producción que se estrenó en 1984 (seguida por su segunda parte tres años más tarde, sin el éxito de la inicial).

La película se asienta en la dupla que conforman el director Paul Feig y la actriz Melissa McCarthy, que ya han demostrado que entienden de qué se trata la comedia en dos propuestas exitosas en la pantalla. Ambos fueron responsables (cada uno en su rol) de “Spy”, “Chicas armadas y peligrosas” y “Damas en guerra”, y todo indica que se fusionan a la perfección. Feig logra sacarle a McCarthy la dosis justa de histrionismo y la vuelve mucho más graciosa de lo que se ve en la sitcom “Mike y Molly”.

La acompañan Kristen Wiig, Leslie Jones y Kate McKinnon como las integrantes del grupo encargado de defender al mundo, con la inestimable aparición de Bill Murray, el máximo responsable del equipo masculino que hizo reír a más de una generación desde el siglo pasado. Es que para el público los nuevos cazafantasmas deberán luchar más con el recuerdo de lo que fue la película escrita y coprotagonizada por Dan Aykroyd y Harold Ramis (Murray sólo se dedicó a actuar) que con los propios seres sobrenaturales de ahora. La vara de la original es tan alta que se transformó en uno de los clásicos de fines del siglo pasado, disfrutado y revisitado frecuentemente en los ciclos de las señales de cable de la televisión paga.

El peso es tan fuerte que Feig reconoce explícitamente que su guión (elaborado junto a Kate Dippold) está basado en la historia del filme de hace 30 años. Pero comparar uno y otro puede ser el mayor error, sólo comparable a dejar que los fantasmas ganen en esta oportunidad.