La calle Congreso al 3.900 en el barrio Ampliación Alejandro Heredia no es la ideal para un escape rápido. Está llena de pozos grandes, mucho barro y agua. La gente de la zona la transita caminando, a caballo o en moto, pero siempre despacio por el desnivel del suelo. Los automóviles no suelen entrar por el riesgo a romper el chasis. Sin embargo, un asaltante y sus dos cómplices lograron esfumarse por allí en pleno día, sin que nadie los viera, y con dos televisores robados bajo el brazo.
Ataque insólito
La inusual escena -según los vecinos, no suele haber asaltos en el barrio- se produjo el lunes a las 17, cuando Paula Carrizo, de 32 años estaba atendiendo la despensa que tiene en su vivienda de la manzana C. Con ella estaba su pareja, Miguel Ángel Acuña de 29.
Ambos vieron llegar a un hombre vestido con una campera de Policía a quien no conocían, según la denuncia. El recién ingresado, que estaba con otros dos hombres, sin mediar palabra metió la mano a uno de sus bolsillos y sacó una pistola. Luego, con amenazas, le exigió a la pareja que le entregara la recaudación que había en la caja.
Querían más
Carrizo y Acuña no se resistieron e inmediatamente abrieron la caja registradora e incluso le dieron plata que tenían guardada en otro lugar. Pronto el asaltante tuvo en sus manos unos $ 6.000.
Sin embargo, al parecer, la suma le resultó exigua porque a los gritos siguió exigiendo dinero. La pareja le dijo que no tenían más.
Obstinado en agrandar el botín, el asaltante les dijo a sus cómplices que lo acompañaran y los tres irrumpieron en la casa de los comerciantes. Allí tomaron un televisor led de 42 pulgadas y otro de 30, un nebulizador, un reproductor de DVD y una mochila que tenía importante documentación de la familia.
Luego, el asaltante vestido de policía y sus cómplices se dieron a la fuga. A plena luz del día, evitaron las miradas de testigos y desaparecieron
Al parecer, en los barrios aledaños está instalada la idea de que el Ampliación Alejandro Heredia es peligroso. Al menos así lo expresaron las personas a las que LA GACETA le pidió indicaciones para llegar hasta el lugar del asalto.
Las víctimas no estaban en su casa, pero los vecinos hablaron y se mostraron sorprendidos por el robo. Ellos destacan que se cuidan permanentemente entre ellos y que salen a hacer changas para sobrevivir.
“El barrio es tranquilo, no hay asaltos. Yo vivo acá hace ocho años y nunca me pasó nada. Acá todos somos muy unidos y laburamos, ya sea en carros o en el limón. Yo creo que el que hizo esto tiene que ser alguien de afuera”, comentó Gustavo Frías.
“Este es un barrio humilde y por eso la gente cree que está lleno de ladrones, pero no es así. Todos los que conozco acá trabajan y nos sorprendió el asalto al almacén”, agregó Alejandro Cornejo.