Haeyoun Park y Iaryna Mykhyalyshyn / The New York Times

Aun antes del violento tiroteo perpetrado en el centro nocturno gay en Orlando, Florida, miembros del colectivo LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero) eran los blancos más factibles de los crímenes de odio en Estados Unidos, según un análisis de datos recopilados por el FBI. Esos datos muestran que se duplican las probabilidades de ataques cuando los destinatarios son personas LGBT, en comparación con las afro-estadounidenses, y que la proporción de crímenes de odio contra ellas sobrepasa la de ataques a quienes profesan la fe judía.

A la hora de definir la tragedia de Orlando los políticos no se ponen de acuerdo. El presidente Barack Obama la llamó sin dudarlo “un acto de terrorismo, tanto como un acto de odio”. Sin embargo, algunos funcionarios republicanos se han negado a reconocer que pueda considerarse un crimen de odio. De hecho, el senador Mitch McConnell, de Kentucky, el líder de la mayoría, ha omitido cualquier mención de los gays cuando habla sobre la masacre; y Pete Sessions, representante de Texas, ha dicho que el tiroteo no fue en un centro nocturno gay.

Los ciudadanos comunes, aparentemente, no siguen esa línea. Según una encuesta de opinión que CBS News llevó a cabo, y dio a conocer hace poco, es que la mayoría de los estadounidenses habla del ataque en términos de crimen de odio y terrorismo.

Y lo cierto es que Pulse se publicita en su cuenta en Twitter como el principal bar, cafetería y centro nocturno gay de Orlando.

Paradojas

Casi una quinta parte de los 5.462 crímenes de odio que se reportaron ante la FBI en 2104, se debió a la orientación sexual de la víctima; incluso, en algunos casos, “solamente” por la que se “percibía” que era su orientación.

Irónicamente, parte de la razón de la violencia en contra de personas del colectivo LGBT puede tener que ver con una actitud de mayor aceptación hacia ellas en las últimas décadas, dicen expertos que estudian los crímenes de odio.

“A medida que la mayoría de la sociedad se hace más tolerante a las personas LGBT, algunos de quienes se oponen a ellas se hacen más radicales”, dijo Mark Potok, investigador del Centro Sureño para la Legislación sobre la Pobreza.

“El reverso de la moneda de la igualdad en los matrimonios es que las personas que se oponen fuertemente a él, encuentran el cambio en la cultura extremadamente perturbador”, explicó por su parte Gregory M. Herek, profesor de Psicología en la Universidad de California, en Davis, experto en violencia anti-gay. “Pueden sentir que está amenazada la forma en la que ellos ven la vida, lo que los motiva a reaccionar en alguna forma. Y para algunas personas, esa forma pueden ser los atacantes violentos”, añadió.

En el verano, menos de dos meses después de que la Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor del matrimonio del mismo sexo, un hombre fue detenido en la ciudad de Nueva York, acusado de delitos de odio por haber atacado a Larry y a Daniel Lennox-Choate, la primera pareja gay que se casó en la Academia Militar de West Point, de Estados Unidos.

Unos meses después, en Palm Springs, California, fue atacada la pareja formada por George y Chris Zander, casados y dirigentes LGBT en su comunidad; la agresión fue cometida afuera de un centro nocturno local. Según funcionarios de Palm Springs, era el segundo delito allí ese año dirigido contra personas LGBT.

En marzo, Elliot Morales fue condenado por asesinato de odio: había matado en 2013, en Mangattan a Mark Carson, un afro-estadounidense gay, Morales había insultado a Carson y a su acompañante con agravios anti-gays antes de dispararle. Esta semana, a solo unos días del tiroteo en Orlando, Morales, de 40 años, fue sentenciado a cadena perpetua.

Cifras difíciles de hallar

Conseguir estadísticas precisas sobre los crímenes de odio contra personas LGBT es todo un desafío, en parte, porque las víctimas -temerosas de revelarse ante la familia o los empleadores- muchas veces optan por no reportar el ataque, advirtió Herek.

De hecho, un informe reciente de la Oficina de Estadísticas sobre la Justicia concluye que no se reporta a la Policía la mayor parte de los crímenes y que, con frecuencia, los que sí se reportan no están clasificados como crímenes de odio en las jurisdicciones locales.

Una investigación reciente de Prensa Asociada encontró que miles de policías municipales y departamentos de los alguaciles de condado no habían presentado ni un solo informe sobre crímenes de odio a la FBI entre 2009 y 2014.

Los investigadores leen estas cifras bajo el supuesto de que solamente las grandes ciudades, o aquellas en las que existe una comunidad LGBT visible, tienen procedimientos y programas de capacitación para la detección y la reducción de los crímenes de odio. “Por ejemplo, en 2014, solo se informó de un crimen de odio en todo el estado de Mississippi. En cambio, en Connecticut, donde es más probable que las personas LGBT sean más visibles e influyentes, se reportaron 23 crímenes de odio basados en la orientación sexual”, destacó Herek.

La revisión de cuatro años de homicidios de personas LGBT, catalogados por la Coalición Nacional de Programas contra la violencia, mostró que la gran mayoría de las víctimas eran personas transgénero negras o hispanas.

La organización, que recopila datos sobre violencia contra personas LGBT en 12 estados, y está considerada una de las fuentes acreditadas para tales datos, registró 88 homicidios de personas LGBT entre 2012 y 2015. Hay que tener en cuenta que son datos sobre víctimas de violencia extrema, y que lo más probable es que la cantidad total sea muchísimo más alta ya, que la organización no puede recopilar información en todo Estados Unidos.

Entre los asesinados el año pasado, estuvo India Clarke, una afro-estadounidense transgénero a la que golpearon y balearon en un parque cercano a la Universidad de Tampa, en Florida. Contra Keith Gaillard, el hombre acusado de haberla matado, también levantaron cargos por el homicidio (menos de una semana después) de un hombre que, se cree, era gay.

El sistema no quiere ver

Un informe de la Campaña por los Derechos Humanos asegura que fueron asesinadas más personas transgénero en 2015 que durante cualquier otro año.

“En un momento en el que las personas transgénero están teniendo visibilidad, las mujeres afro-estadounidenses transgénero están enfrentando una epidemia de violencia que ocurre en la intersección del racismo, el sexismo y la transfobia. Problemas que los defensores ya no pueden darse el lujo de abordar separadamente”, advirtió Chad Griffin, presidente de la Campaña por los Derechos Humanos.

Y el sistema no está ajeno a todo esto. “Hay una larga historia, en particular entre la comunidad transgénero, de trato irrespetuoso por parte de las fuerzas del orden, de los organismos de servicios sociales y del sistema jurídico”, señaló Roger Coggan, director de servicios legales en el Centro LGBT de Los Angeles.

“Desafortunadamente, tenemos que aceptar el hecho de que el estigma basado en la orientación sexual sigue siendo generalizado -comentó Herek-. Superar esos prejuicios es mucho trabajo”.