INVESTIGACIÓN
IOSI, EL ESPÍA ARREPENTIDO
MIRIAM LEWIN Y HORACIO LUTZKY
(Sudamericana - Buenos Aires)
Un joven en la búsqueda de un horizonte existencial se incorpora a la Policía Federal y pronto se ve frente a la anhelada chance de vivir una vida plena de emociones y aventuras: ser un agente de Inteligencia que se infiltre en la comunidad judía hasta llegar a ser más judío que un judío mismo. ¿Cuál es el propósito central al que lo inspiran sus inspiradores? Desbaratar el “Plan Andinia”, un delirio pro nazi análogo a Los Protocolos de los Sabios del Sion según el cual Israel no descansará hasta fundar otro estado en la Patagonia.
Iosi, José Pérez, deviene versado en la quintaesencia del judaísmo. Cultura, historia, religión, tradiciones. Habla hebreo con pasmosa fluidez, se convierte en líder, se casa con una judía, es respetado, respetable y confiable. A la vez, su “yo genuino”, o supuestamente genuino, envía periódicos informes entre los que llegan a constar mapas de las instituciones judías, incluida la AMIA, cuya explosión sembrará las dudas primordiales: ¿son los malos tan malos, tan tenebrosos, como se los habían representados? ¿Aquellos informes y aquellos mapas no habrán contribuido a los atentados y por añadidura a la muerte de cientos de inocentes?
Un buen día, algunos años después, la periodista Miriam Lewin recibe un mail tras otro de una persona anónima que afirma disponer de información valiosa para desentrañar el atentado contra la AMIA. Primero descree, piensa en uno de los tantos fabuladores que pululan en busca de un rato de notoriedad, pero conforme pasan los días pierde peso su desconfianza y lo gana la sensatez de todo buen periodista: ¿y si en verdad está frente a grandes revelaciones?
Así Lewin se encuentra en un sombrío bar del barrio de Constitución con “un hombre joven de silueta menuda” que primero le habla en hebreo y después en castellano “y en voz baja” y que resulta portador de una historia que la periodista califica de “absolutamente increíble”.
Y después otros, varios, muchos encuentros más en lugares variopintos, entrevistas que subieron peldaño a peldaño en rigor y en espesor y al cabo abrieron de par en par el mundo interno de quien no hesitó en revelarse con el corazón desgarrado.
Iosi, José Pérez, es hoy un testigo protegido cuyas novelescas pero verosímiles confesiones han alumbrado el suntuoso trabajo de Lewin y Horacio Lutzky, un documento de significativa valía que en su epílogo deja planteados interrogantes tanto o más estremecedores que el libro mismo: “¿Era Iosi el único infiltrado? Cuando fue desafectado, ¿otro u otra agente lo reemplazó? Las inteligencias de las otras fuerzas de seguridad o armadas, o la SIDE, ¿tienen o han tenido también sus espías en organizaciones sociales, políticas o religiosas?”.
© LA GACETA
WALTER VARGAS