Resulta preocupante la actitud de los dueños de negocios que tienen sus locales en la capital respecto del tratamiento de la basura que generan sus comercios. La empresa 9 de Julio hizo público un relevamiento que había realizado por su cuenta y que arrojó el dato de que menos del 10% de los comercios instalados en la capital pagan el servicio especial de recolección de basura establecido mediante la ordenanza 1.740/91. Esa norma también prohibe que los establecimientos comerciales (incluyendo restaurantes, confiterías, hoteles, supermercados, colegios, entre otros) saquen a la vereda los residuos que se generan como consecuencia de su actividad comercial.
¿Dónde va esa basura, entonces? Muy simple: a algunos de los 80 vaciaderos clandestinos que hay en la ciudad, donde se mezclan papeles, bolsas de plástico, restos de alimentos, escombros, juguetes rotos, botellas de plástico y hasta animales muertos. Hasta allí llegan trasladados por los carreros. Aparentemente, es más barato pagarles a ellos para que se lleven la basura que abonar el servicio especial que ofrece la 9 de Julio.
En otros casos, los residuos son llevados en vehículos de las empresas o de los propietarios. Otros comerciantes (en especial los que están en la zona del microcentro) ponen la basura en los contenedores ubicados en la vía pública y que no son para los residuos de los comercios sino para la basura domiciliaria de los edificios. El director de Higiene Urbana de la Municipalidad, Jorge Pérez Musacchia advirtió que su oficina está intimando a los comerciantes para que paguen el servicio diferencial y que si no obtienen respuesta positiva empezarán a aplicar las multas que corresponden.
¿Es tan caro el servicio diferencial? Va desde los $ 1.000 a los $ 2.000 según la cantidad de basura que haya que llevar. El dato fue proporcionado por el secretario municipal de Servicios Públicos, Carlos Arnedo, en marzo de este año, cuando se secuestró una camioneta y un camión del Alperovich Group que habían sido encontrados in fraganti cuando se disponían a arrojar basura en un terreno no habilitado para ese fin.
El costo del servicio es bastante menor que el de las multas, que van desde los $ 2.500 hasta los $ 6.000. Tal vez si la Municipalidad se pusiera firme en controlar y sancionar como corresponde, los comerciantes pensarían dos veces antes de seguir deshaciéndose de la basura de manera ilegal.
Los comerciantes que mantienen este comportamiento castigan a todos los vecinos de la ciudad con su actitud. No solo alimentan los basurales clandestinos, esos que la Municipalidad todavía no logra erradicar a pesar de su plan Basurales Cero, sino que entorpece la recolección de la basura domiciliaria en las zonas céntricas o comerciales. “Generan grandes volúmenes de basura”, apuntó el gerente de la 9 de Julio, Ricardo Otrino. Y agregó: “los hoteles y los bares son los más ariscos a la hora de contratar el servicio diferencial”. A su vez Musacchia señaló los contenedores de Mendoza y Maipú y de Mendoza y Junín como los más problemáticos del centro. “Se pueden vaciar, pero a los cinco minutos vuelven a llenarse”, afirmó.
La Municipalidad clausuró dos negocios en enero de este año por este motivo. En ese momento los funcionarios advirtieron que los operativos de control iban a ser permanentes. Han pasado cinco meses y la situación no ha mejorado para nada. El intendente y los inspectores tienen la palabra... y la posibilidad de actuar.